30 Jun

Declaració d’amor, per Dioni Porta

Declaro que vull ser la substància (ara elèctrica ara mucolítica ara gas ara pedra ara què) que s’obri pas a través del que faci falta. Siguin dificultats. Siguin interseccions que no es creuen. Sigui la reincidència. Sigui entre les escletxes. Del que faci falta fins a arribar a tu. Fins a l’autèntica tu. Fins a convertir-me en una síntesi incandescent a favor teu. En el rovell que es mereix un ésser històric com tu. Un ésser flexible i articulat com tu. Un ésser invulnerable al temps i a les seves manotes com tu. Com tu. I jo, previst. I jo, previst i preparat. Per travessar-te com un raig. Com una brotxeta. Com l’amor de la teva vida. Mentre et dic coses precioses. Que seré dúctil i mal·leable per tu. Que les teves aigües seran la meva religió. Que moriria de fàstic per tu. Que vull ser la riba de les teves ones. Xarop de la teva tos. El teu tallaungles i la teva crema hidratant. La teva llar i la teva dildo i el teu cafè del matí. Mentre t’espero. Mentre et dic que t’espero. Mentre et dic que no puc esperar més. I aquí estic. I tu ho saps. Compartint el meu desesper amb tu. Mentre et dic coses úniques. Que vull ser la teva substància. Que vull ser la teva insubstància. Que vull ser la teva elecció d’absurd. Que mai m’acostumaré a tu. Jo poso la tristesa i l’humor. Tu, la ira i el carisma. Amb amor t’ho dic. Serem collonuts. Gairebé irreals. Gairebé imaginaris. Gairebé casuals. Parlaran de nosaltres. Amb el cor i el fetge t’ho dic. Amb els ronyons i la punta de la fletxa. Amb les ulleres t’ho dic. T’ho dic. T’ho declaro, eh, idea meva?

30 Jun

Rebelión en el geriátrico

por Carolina Montoto

Soy la doctora M, especialista en medicina familiar y comunitaria, y hoy he vivido una experiencia singular: visita a un geriátrico que se acaba de inaugurar en el barrio y al que queremos hacer un seguimiento. Es público, pero de gestión privada, y yo no puedo por menos que preguntarme cómo es posible que aún no se hayan enterado nuestros políticos de que no puede mezclarse el aceite con el agua.

No tengo ningún familiar ingresado allí, así que no hay nada que justifique mi presencia en el centro. Nada que haga que mi visita pase inadvertida. Por eso decido hacer las cosas a mi manera.

Que tiemble el mundo, me digo, que ahí va la doctora M. Leer más

29 Jun

2008 Salute Your Solution, The Raconteurs

por Javier Avilés

Creo que nos hemos desviado de la cuestión importante. A ver si entre los dos podemos enderezar esto, chaval. Escúchame, quizás puedas ayudarme. A veces reflexiono con preocupación sobre mis mejores intenciones. Siempre acabo estropeándolo todo. Creo que he creado demasiados problemas que al final acaban afectando a los demás. Lo intento, no tengo más que buenas intenciones, pero soy un pozo de mierda, un cubo de basura a donde va a parar todo. Y cuando algo cae dentro, dentro de mí, de mi cabeza, ya nadie quiere saber nada. Me refiero a todo en general. A ti también te ha salpicado la porquería. Es inevitable. Si subes la montaña de basura puede que al final tengas una buena vista del paisaje. Pero el olor es insufrible, ¿verdad? ¿Puedes ver algo cuando revisas las grabaciones lejos de este hedor? ¿Le puedes poner algo de perspectiva desde la altura de tus intenciones? Joder, chaval, ya no sé ni de lo que estaba hablando… lo que intentaba… a la mierda, volvamos a la cuestión principal… ¿de qué va todo esto? Vienes aquí cada jueves, pones en marcha tu estúpido aparato y esperas que yo hable y hable y hable. Te llevas sin permiso un cuaderno para cotillear en mis cosas privadas. ¿Te ha servido de algo la lista de la compra, la clave del wifi, las direcciones de amigos a los que hace siglos que no veo, el número de teléfono de mi dentista? No sé porque sigo aceptando tus visitas. Bueno, sí lo sé, pero quiero hacerte creer que no lo sé. La vida es así, chaval, una serie de casualidades sin causalidad en la que cada decisión determina la siguiente. Podría estar huyendo bajo una identidad falsa si aquella vez, la única que tuve una pistola en mi mano, hubiese disparado al pianista. Quizás no hubiese sabido usarla, aunque no me faltaban ni ganas ni motivos para reventarle la cabeza a aquel imbécil. Pero la dejé sobre la mesa y me fui para no volver. Sabes, aún recuerdo con nitidez el sonido que hizo el arma al depositarla sobre la madera y como al empujarla hacia el centro chocó con los vasos y las botellas y el cenicero. Todavía me despierto en medio de la noche cuando esos ruidos vuelven en forma de pesadilla. Creo que fue lo mejor que hice en la vida y creo que fue lo peor que hice en la vida. Muchas cosas dependen de ese gesto, de esa renuncia. Tú, por ejemplo. Ah, sí, chaval, aquí llegamos a la cuestión fun-da-men-tal en toda esta historia. Claro que conocí a tu madre… déjame pensar, ¿verano de 1991?… ¿cuándo naciste tú?… [ríe]… no te alteres… puede ser una simple casualidad… otra más… tú lo sabías cuando viniste, y yo lo supe en cuanto te vi entrar… pero no te equivoques… aunque fuese así, y hay formas de comprobarlo, no hay nada que nos vincule… ¿conoces la teoría del gen egoísta? Según ella no somos más que el envoltorio que usa, al parecer de forma no muy eficaz, nuestro ADN para perpetuarse. El sexo es la forma que tiene la genética de satisfacernos para que sigamos procreando. Así puede seguir expandiéndose… aunque es tan efectivo que acabará extinguiéndose. Su carcasa física consume demasiados recursos y los de este planeta son finitos. En fin… si esperas algo de mí, creo que voy a decepcionarte. No soy más que un receptáculo. Y estoy podrido por dentro. Si quieres saber algo pregúntale a tu madre. Lo que ella te diga será todo lo que debes saber. Yo soy una tumba. La tumba de mis cromosomas.

[Silencio. Bebe]

Hasta aquí hemos llegado, ¿no te parece? Si en todo este tiempo no has descubierto lo que querías saber, que siga hablando a este estúpido aparato no servirá tampoco, ¿Qué más quieres? ¿Más delirios de viejo consumido? ¿Más historias de degeneración, drogas, alcohol y sexo? ¿Te he contado historias de esas? [ríe] Supongo que eso es lo que estabas buscando cuando viniste, las viejas y míticas historias del rock and roll… excesos y mujeres, inodoros explotando y habitaciones destrozadas, juergas y peleas y orgías, sonidos desastrosos y escenarios precarios y el guitarrista saltando al público a golpear al imbécil que le ha tirado una lata… vivir sin una sola pausa más y tomar la ruta hacia la satisfacción que otros, que siempre parecen estar de vacaciones ya han tomado, ¿no?, ¿no, chaval? ¿eso querías, no? Porque eso es lo que piensas, que mi vida ha sido fácil, que estoy todo el día tumbado sin hacer nada, que no tengo PROBLEMAS. Eso es lo que crees, ¿no?, ¿que tengo todo lo que quiero y que hago esto solo por fastidiarte? Pues tienes razón.

[risa]

¿Tienes una solución?

Tendría que conformarme con lo que pienso. Y pienso mucho en Patricia, tu madre. Dale recuerdos de mi parte.

29 Jun

Francesc Boix i Campo

per Xènia Ribas Beltran

Heroi és una persona que es distingeix pel seu alt coratge o bé un ésser semidiví al qual s’atribueixen gestes prodigioses a favor del grup.

El meu heroi va néixer a Barcelona el 31 d’agost de 1920 per dir alguna data. Posem pel cas que, dins de la immensitat de la ciutat, va obrir els ulls en alguna llar del Poble-sec.

Malgrat que son pare era sastre, a la rebotiga hi tenia un estudi fotogràfic que, de seguida, va despertar la curiositat del meu heroi i el que primer va ser una inquietud, després va acabar definint-ne la professió: quan tenia catorze anys, va entrar d’aprenent en una casa de fotografia. Leer más

28 Jun

L’orgull de la família

Un microrelat de Josep-Ramon Bach

El van cridar de la serralleria Valldaura, on havia treballat de comptable tota la vida, perquè aclarís davant la policia judicial les irregularitats d’una partida antiga de diners no pressupostats.

–Adéu, Joan, fins després! –va acomiadar-se del marit, a la porta de casa, la senyora Malcontent–. Ho veus? –va advertir a una amiga que casualment arribava en aquell moment–. Fa dos anys i escaig que va plegar i encara avui el necessiten. Una joia d’home!

–I tant! –va corroborar, amb orgull, la confident.

Microrelat inclòs al recull El  ventríloc tartamut que acaba de publicar Edicions Témenos.

 


Josep-Ramon Bach (Sabadell, 1946) és poeta, narrador i dramaturg. Ha publicat un quants llibres entre els que destaquem els que fan referència al mite personal de Kosambi: Ploma Blanca (Poesia Oral Africana), L’Ocell Imperfecte (Premis de la crítica Serra d’Or i Cavall Verd), Viatge al cor de Li Bo i Kosambi, el Narrador, així com Viatge per l’Àfrica i El Gos poeta escrits per a infants. També, tres llibres de teatre Almanac Intermitent, Diàlegs Morals sobre la Felicitat (Premi Recull) i La Dama de Cors se’n va de Copes (Premi Lluís Solà). Entre els llibres de poesia relativament recents Reliquiari, El laberint de Filomena (Premi Cadaqués a Rosa Leveroni), Versions profanes, Desig i Sofre i L’Estrany. També, el llibre d’aforismes poètics L’Enunciat. L’any 2015, surt editat el poemari Caïm (Premi de la crítica Serra d’Or, 2016) i el llibre de microrelats El ventríloc tartamut. I a mitjans del 2016, apareix Secreta Dàlia (Premi de Poesia Vicent Andrés Estellés dels Premis Octubre de València).

 

Més microrelats a La bona confitura , el blog de Jordi Masó

28 Jun

“John Ford a París”, Capítol 45

per Maiol de Gràcia

THE CHARMING MAN

Recordo un senyor de bigoti franquista i mirada intensa. Recordo que bordava com un gos rabiós i jo em moria de por. Això el feia riure d’allò més i bordava encara més fort, em pessigava el cul i jo sortia corrents.

Aleshores el pare m’agafava en braços i somreia. Acceptava la broma però no l’aprovava.  Era només la seva  manera d’interactuar amb la gent, discreta,  transigent, amable, disposada a cedir per damunt de discrepàncies puntuals. És el record punyent que brolla del plor d’un infant espantat.

 

27 Jun

Cap. 23. Biblioteca Canyelles, El lector y el detective privado

por Dioni Porta

En uno de los capítulos de El último lector, Ricardo Piglia reflexiona sobre el detective privado (private eye) del género policiaco, que según él “es una de las mayores representaciones modernas del lector”. Piglia sitúa el inicio del género en Los crímenes de la rue Morgue (relato escrito por Edgar Alan Poe en 1841) y concretamente en la escena de la librería en la que el narrador conoce a Auguste Dupin mientras ambos buscan un mismo libro, sin que llegue a revelarse de cual se trata.

Dice Piglia que decía Borges que el detective es la clave formal del relato policial y también que su figura, ese individuo que “siente al mismo tiempo lo multitudinario y la soledad” mientras pasea por las calles desiertas de la noche parisina, es la evolución natural del flâneur. El detective es aquel que lee la escena del crimen, alguien que lee la realidad, descifrando todo lo que estaba ahí, a la vista, sin que nadie supiera captarlo. Leer más