23 Jun

1969 Pinball Wizard, The Who

por Javier Avilés

 

El periodista insistía. Se empeñaba en llenar la memoria de su dispositivo con horas y horas de silencio, improperios, carraspeos, toses, con la esperanza de… ¿en ningún momento hemos dudado de la autenticidad del periodista?… de obtener una declaración, información sobre, ¿qué?… ¿cuál es el propósito de nuestro supuesto periodista, qué busca exactamente? Un día, al poco de estar hablando, o intentando infructuosamente que el silencio asemejase un remedo de confidencia, el personaje derramó el licor sobre sus pantalones al tiempo que cabeceaba bruscamente y se caía del sillón al suelo. Roncando. El periodista (sigamos llamándole así) curioseó por la habitación y cogió unos cuadernos que había en una estantería. Ya se había fijado en ellos el primer día. Se los llevó. Antes de salir y dejar a (son sus palabras) aquel despojo hediondo tirado en el suelo tuvo la tentación de escupirle.

Se reprimió.

Un acto guardado en el inconsciente.

En las profundidades de la mente.

Se ha usado ya en esta serie material de los cuadernos del personaje.

Lee:

Se planta frente a la máquina como una estatua, se convierte en parte de la máquina.

Un chico sordo, mudo y ciego convertido en mago del pinball.

He ain’t got no distractions, can’t hear those buzzers and bells, don’t see lights a flashin’, plays by sense of smell.

That deaf, dumb and blind kid.

Sordo, mudo y ciego. Casi es vergonzoso intentar una aproximación pedestre en términos psicoanalíticos a la “ópera-rock” (volveremos sobre el término) Tommy.

Daltrey, Townshend, Entwistle y Moon nacieron entre 1944 y 1946. Hijos de los suburbios. Tommy nació en 1945, el mismo día en que terminó la Segunda Guerra Mundial.

El padre muerto, la madre hiperprotectora, el padrastro sórdido, el crimen, el trauma…

Nota: En la versión cinematográfica el amante mata al padre de Tommy, mientras que en la versión original representada en escenarios es el padre quien mata al amante… ¿quiso Ken Russell darle un toque más hamletiano y psiconalítico? No sé.

La gente intenta humillarnos… Hablo de mi generación.

Quizás todo radica ahí, en la (my) generación de los componentes de The Who. Tenían veinticuatro años cuando escribieron Tommy…  Townshend, siendo estrictos…  veinticuatro, estaban locos, pero estaban sordos, mudos y ciegos, sin más referente que su imagen en el espejo y la indiferencia de unos padres, reales, imaginarios… la madre exageradamente real, el padre un remedo que roza la impostura… ¿quién no ha pensado durante su niñez que sus padres son unos seres extraños?… durante años pensé que mis padres eran unos extraterrestres a los que solo era posible descubrir mediante su reflejo en el espejo… me pasé años intentando descubrir imágenes especulares en ángulos imposibles… en fin, The Who, Tommy, están inmersos en su mundo egoísta que solo existe a través del espejo, y se contemplan, y se contemplan, Tommy, can you hear me?, y se contemplan y luego el primo Kevin, y el tío Ernie y su madre y su padre y en su abandono descubren accidentalmente que son buenos en una cosa… en jugar al pinball… en tocar instrumentos… en crear música… en hacer explotar baterías y retretes… jugando (tocando) de forma muy intuitiva… a través del tacto… la bola plateada, timbres, campanas y luces parpadeando, los flipers enloquecidos… (es) (son) mago(s) del pinball… magos del rock… han roto el espejo… explota la batería… incrustan las guitarras en los amplificadores… destrozan el escenario… destrozan las habitaciones de los hoteles… los expulsan de todas partes y al mismo tiempo son adorados por muchedumbres enfervorecidas… y ellos piensan, miradnos, estábamos sordos, mudos y ciegos, pero ahora somos los magos del pinball, adoradnos… y al mismo tiempo se preguntan ¿por qué nos adoráis si no somos más que unos salvajes? ¿por qué nos adoráis si estáis sordos, mudos y ciegos? ¡No somos nada! See me, feel me, touch me, heal me…

Sobre todo ¡cúrame!

Todo esto que estamos viviendo, parece querer decir Townshend, no es más que una farsa de la que no podremos salir a no ser que vosotros, el público, nos deis definitivamente la espalda, algo que no entendemos cómo no habéis hecho todavía. ¡Curadnos! ¡Bajadnos de nuestro pedestal!

Buscad vuestro Pinball.

Pero antes destrozad todo este engendro.

Esto es una mierda, parece decir Townshend… esto es una mierda, escribe el personaje en el cuaderno… esto es una mierda, dice el periodista.

Pasa una cuantas páginas más del cuaderno buscando las notas sobre el concepto de ópera-rock. Una breve nota en un margen:

“Ópera-rock: ¡ja!”

See me, feel me, touch me, heal me…

 

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