27 Jun

Cap. 23. Biblioteca Canyelles, El lector y el detective privado

por Dioni Porta

En uno de los capítulos de El último lector, Ricardo Piglia reflexiona sobre el detective privado (private eye) del género policiaco, que según él “es una de las mayores representaciones modernas del lector”. Piglia sitúa el inicio del género en Los crímenes de la rue Morgue (relato escrito por Edgar Alan Poe en 1841) y concretamente en la escena de la librería en la que el narrador conoce a Auguste Dupin mientras ambos buscan un mismo libro, sin que llegue a revelarse de cual se trata.

Dice Piglia que decía Borges que el detective es la clave formal del relato policial y también que su figura, ese individuo que “siente al mismo tiempo lo multitudinario y la soledad” mientras pasea por las calles desiertas de la noche parisina, es la evolución natural del flâneur. El detective es aquel que lee la escena del crimen, alguien que lee la realidad, descifrando todo lo que estaba ahí, a la vista, sin que nadie supiera captarlo. Leer más

12 Jun

Cap. 22. Biblioteca Vapor Vell Sants, El lector

por Dioni Porta

Lo que más me impresionó de convertirme en lector, fue constatar que el lector es alguien que toma decisiones, que es atravesado por un mundo con el que ha elegido relacionarse de una determinada manera, alguien que arriesga, se confunde, se enamora, acierta y se equivoca, alguien que acabará siendo el responsable final del camino escogido. Como lectores nos enfrentamos, pues, a los mismos retos o peligros, las mismas inercias u oportunidades, que en el quehacer vital. Eso no implica que nuestro comportamiento como lectores se asemeje al que tendríamos como individuos, más bien al contrario, pues en nuestra existencia lectora se intuye una voluntad de complementar la vida mundana que queda afuera del libro.

Ahí estaba yo, refregándome con mi descubrimiento, cuando Rosales, uno de mis queridos guardianes bibliotecarios, me puso bajo la pista definitiva: “aquello que distingue leer sin más, de hacerlo como un lector, es la idea de la lectura como experiencia; eso significa jugarte el pellejo, asaltar el orden de prioridades, quitar de allá para poner aquí.”   Leer más

30 May

Cap. 21. Biblioteca Sant Pau – Santa Creu, Asociaciones

por Dioni Porta

“En su novela Cosmos, Witold Gombrowicz despliega una descabellada historia a partir de dos observaciones del protagonista narrador: la imagen de un gorrión colgado de un alambre, y la asociación mental entre la boca de Katasia y la boca de Lena, dos mujeres que conviven con el héroe de la novela en la casa en la que él se hospeda. El propio Gombrowicz lo define de este modo en su Diario:

“Estos dos problemas exigen un sentido. Uno penetra en el otro tendiendo hacia la totalidad. De este modo comienza un proceso de suposiciones, de asociaciones, de investigaciones, algo que va a crearse, pero se trata de un embrión más bien monstruoso, un aborto… y este rebus oscuro, incomprensible, exigirá una solución… buscar una Idea que explique, que imponga un orden…” Leer más

16 May

Cap. 20. Biblioteca Vilapicina y la Torre Llobeta; La anécdota

Según Pere-Lluís, dos individuos de mediana edad se agarraron a trompadas en la puerta de la biblioteca ante la atenta mirada de varias personas que no se decidían a intervenir, ya que todo lo rápida que había sido la transición desde la disputa verbal hasta esos dos primeros intentos de puñetazo al hombre de la cazadora beige por parte del tipo de la camisa de cuadros azules, también lo había sido la siguiente derivada, cuando ambos contendientes se entrelazaron en una suerte de abrazo dentro del cual latía la violencia del enfrentamiento físico, pero a su vez una extraña complicidad entre los cuerpos que indeterminaba si aquello acabaría en nuevos golpes o en una escena fraternal, lo que para Pere-Lluís era una clara manifestación de nuestros días, tan proclives a la irritación, el ruido y la contundencia alrededor de las capas epidérmicas de lo cotidiano, como confusos y pusilánimes a la hora de abordar esa realidad de un modo más íntimo. Leer más

02 May

Cap. 19, Biblioteca Can Mariner de Horta; Conciencia

No es sencillo dar cuenta de lo que fue aquella cofradía de amigos y usuarios de biblioteca. Podría dedicarme a explicar lo que éramos, lo que hacíamos, el por qué, el dónde, el cómo y el cuándo, pero me temo que ese ejercicio narrativo no haría sino empequeñecer la dimensión más íntima, y a su vez poderosa, de esa energía disipada de insatisfechos individuos literarios en la que conseguimos convertirnos durante una temporada. Leer más

18 Abr

Cap. 18, Bilbioteca Joan Antoni de Sant Antoni; La novela y el partido

por Dioni Porta

Este texto viene a colación de Ferdydurke de Gombrowicz, y de aquellos recortes de Babelia que encontré dentro del ejemplar que cayó en mis manos, y en los cuales César Aira  decía cosas tan sugerentes como que la verdadera obra de arte del escritor polaco fue esa cofradía de amigos (tan argentinos como desorientados) que Gombrowicz cultivó a su alrededor a través de una profunda y honesta concepción de la amistad, venciendo las tentaciones que el intelectual europeo desarraigado pudo tener para tratar de enrolarse en los círculos selectos del establishment porteño. Lo cual me despertó la necesidad de hablar de la sublime cuadrilla de usuarios de biblioteca de la que formé parte, pero antes me gustaría recordar a ACJ, uno de los miembros más brillantes de nuestra cofradía, y que recientemente he sabido que falleció unos meses atrás. Leer más

28 Mar

Cap. 17, Biblioteca Agustí Centelles; Ferdydurke

 Y sí, tanto mapa y tanta nota, tanto Gombrowicz por aquí y Gombrowicz por allá, me condujo a Ferdydurke. Me sonaba vagamente el nombre de Witold Gombrowicz, pero no sabía nada de él. Confieso que me imaginaba al típico autor centroeuropeo herido por la guerra y el totalitarismo, autor de lectura sobria y referente moral, hasta que me topé con algunos datos biográficos que suscitaron mi interés. A Gombrowicz, la invasión nazi de Polonia le pilló en la Argentina, donde se pasó 20 años y 266 días (¡yo también acostumbro a sacar cálculos inútiles!). Asimismo, me entusiasmó que hubiera trabajado en un banco (¡como yo!), o que Ferdydurke se presentara como un alegato en contra de la edad adulta, periodo insulso y vacío en el que la vida formal se hace pasar por madurez (¡así lo sentía yo!). De modo que cuando empecé a leer Ferdydurke y descubrí  que el protagonista se llamaba Pepe (¡como yo!), ya no podía estar más que convencido de encontrarme frente a un libro que me interpelaba personalmente. Leer más

14 Mar

Cap. 16, Biblioteca La Sagrera; Subrayar o no subrayar, esa es la cuestión

Hay dos tipos de personas: las que subrayan y marranean con gusto sus libros y las que no osan ponerles ni medio dedo encima. Yo soy de este segundo grupo. Supongo que tiene que ver con la educación familiar recibida, que siempre fue más ética que política, remarcando mucho y bien la importancia del respeto, y algo menos las posibilidades de la subversión. Leer más

28 Feb

Cap. 15, Biblioteca Joan Miró; La hora del lector

Me acuerdo de aquella época en la que no dejaba de preguntarme por qué ocurrían las cosas. Incluso me sentía importante por ello. Me enorgullecía creer que, lejos de cualquier conformismo, mi intrépida mente estaba encarando sin subterfugios las hondas cuestiones de la existencia. Días de autocomplacencia, hasta que descubrí que plantearse por qué ocurren las cosas era el lugar común de quienes han sufrido una desgracia. Además, no tardé en comprender que, en el fondo, la pregunta era ingenua e intrascendente. Y también que, a través de ella, el miedo a asumir los hechos dibuja un falso conflicto medio místico medio cognitivo sobre el que proyectar una confusión de responsabilidades que acabe confortándonos por la vía del aturdimiento. Dios y tal, aunque con un verbalismo renovado. Leer más

14 Feb

Cap. 14. Biblioteca de la Zona Nord – Ciutat Meridiana

No hay nada más doloroso e irritante que escuchar a un artista o a un académico presentando sus “temas”, siempre con la apostilla: “me interesa…” “estoy interesado en…” los suburbios, por ejemplo. ¿Cómo le pueden interesar a uno los suburbios? O le conciernen o no le conciernen, o le afectan o no le afectan. Ser afectado es aprender a escuchar acogiendo y transformándose, rompiendo algo de uno mismo y recomponiéndose con alianzas nuevas.

Este fragmento de Marina Garcés (Un mundo común, edicions bellaterra) me sobrevuela amenazante a la hora de escribir este capítulo de Corrosión que transcurrirá por las calles verticales de Ciutat Meridiana, barrio urbanizado entre 1963 y 1967 en un valle de fuertes pendientes en el que estaba previsto construir un cementerio, idea que acabó desestimándose por la humedad del suelo.

Lástima que el promotor, un tal Juan Antonio Samaranch, levantara esos grandes bloques sin que estuvieran acompañados de los servicios y equipamientos básicos, carencias que condicionaron desde el inicio a un barrio que durante los 70 y los 80 fue muy castigado por la droga, el paro, el aislamiento y la conflictividad social. Y si bien la llegada del metro ligero y olas migratorias posteriores revitalizaron sus calles, la reciente crisis se ha vuelto a cebar severamente con la Ciudad Meridiana, que sufre una de las tasas de paro y desahucios más grandes de España, hasta el punto que ha recibido el sobrenombre de Villa Desahucios. Leer más