06 Feb

$20 y un par de chirolas

por Adrian Demichelis

Todo comenzó con $20 y un par de chirolas, por eso le era tan difícil creer que hubiera terminado así, increíble que pudiera pasar, nunca pensó estar en esa cancha repleta de gente, ese estadio que siempre veía por la televisión desde su pueblito, a unos cuantos kilómetros de distancia de la capital. De haber  sabido  que esa tristeza de antaño traería aparejada esta alegría, no habría sufrido tanto.  Si le contaban este final tampoco lo hubiese creído.

La crisis fue dura en todo el país, como casi siempre a lo largo de la historia, pero ese año 94 fue complicado, sufrido, difícil para él. La fábrica había cerrado, poco laburo para la industria nacional, era más barato lo que venía de China, el seguro de desempleo más algunas changas cortando césped paraban la olla por esa época.  La comida no faltaba, pero no había lugar para “los gustos”, como ese sábado antes del día del niño, cuando comenzó todo, porque $20 más algunas chirolas era poca plata para comprar los regalos que sus hijos le pedían. El más grade,  tenía 5 años, quería  un video juego y el más chico, el de 4, un robot que había visto en la tele.  La recorrida por las jugueterías daba un valor de ambos juguetes de $90. Los 20 que tenía en su bolsillo no se acercaban ni por asomo a la cifra que daría con los gustos a sus hijos. Se cuestionó la suerte que le tocaba.  Insultó para  adentro, para que explotara en su alma. Levantó la vista al cielo y le recriminó al Santísimo por qué él no podía ser como los demás padres, que llenaban sus bolsas con los regalos prometidos. Leer más

23 Ene

Me hago cargo

por Adrian Demichelis

– La culpa fue mía, solo mía. Me hago cargo, viejo. Para eso uno está en un equipo, es el más viejo y tiene las varices como churro y las cicatrices de tantas batallas. ¡Me hago cargo! No voy a mandar en cana a ningún pendejo viejo. Yo soy el responsable de esto. Era a la derecha, no a la izquierda. Tan simple y preciso como eso. ¡A la derecha, jamás a la izquierda! Es un error que no me voy a perdonar nunca. ¿Que voy a decir, que el “torpedo” no desbordó y no tiró centros? No viejo. La culpa fue mía. Si el Torpedo lo llenó de centros a nuestros delanteros. ¿A quién voy a culpar? ¿Al Tanque Dogliani? Ni en pedo, el Tanque cabeceó todo lo que le tiraron, pegó dos en el palo, el arquero le sacó dos que viajaban al ángulo. ¡Se clavaban en el ángulo y el hijo de puta las sacó con la punta de los dedos! Por mi culpa, fue por mi culpa. Por mi gran culpa. Leer más

28 Nov

El gol de Peraltita

por Adrián Demichelis

En este tiempo exitista y mezquino, triunfalista a rabiar, en donde ganar es lo que sirve y ser campeón es lo esencial, el gol de Peraltita sería como una trompada en los testículos a los empachados de ambición, una cachetada en la boca a los creadores de frases imbéciles como: “que del  segundo nadie se acuerda”, y tantas otra pavadas inventadas para alimentar las almas de los eternos perdedores, que solo disfrutan de la victoria, sin saber que la gloria es mucho más que ganar. Leer más

10 Oct

El debut

por Adrián Demichelis

El Flaco era un crack, un lírico, desde chiquito, desde que lo vi la primera vez en el campito de calle Comercio. Escuálido, puro hueso, pata larga, a primera vista no pagabas dos mangos por él. Si no lo conocías, lo elegías último en el pan y queso. Tenía pinta de traga y chupamedias, cara deabanderado para siempre, no daba el perfil de buen jugador de fútbol.  Pero cuando le tirabas la pelota le salía un gesto técnico, un instinto natural de ponerla debajo de la suela (desde pibe, siempre debajo de la suela), una cosa de locos: se paraba arriba de la bocha y desde ahí pispiabael mundo que nosotros no veíamos. Jugaba a dos toques como máximo, disfrutaba más tirando una pared que una gambeta, estaba pendiente de quién se movía delante, de pesquero, para meterle un pase de gol. El Flaco era un comunista del futbol, jugaba para los otros y con los otros.

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