23 Abr

Desde la caja de libros XLV

por @librosfera

Cosas que hacía diez años atrás aprovechando que en la biblioteca me encargaba de la sección de diarios y revistas…

…excavar en la prensa durante los días previos a Sant Jordi y desenterrar todas las tiras de humor gráfico que hablaran sobre el día del libro.

Con todos vosotros, Sant Jordi de 2007 en El Periódico, La Vanguardia, El País, El Mundo, y Avui.
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02 Abr

Desde la caja de libros XLIII

por @librosfera

LA BIBLIOTECA DE… LA INTENSA.

Hoy cambio de biblioteca porque hasta a las personas conformes nos gusta tentar a la vida con pequeños sobresaltos.

Esta biblioteca, la Central Library, es enorme y está llena de libros, sí, pero también de gente. Encuentro un sitio donde rematar la historia que ando escribiendo. Abro el ordenador, abro Word, abro internet (porque hasta a las personas disciplinadas nos gusta distraernos de vez en cuando) y me pongo a ello.

Al poco rato, se sienta enfrente un señor mayor. Tiene la piel como la corteza de un árbol centenario. Este sí que parece un poeta, o un mendigo, o las dos cosas. Se pone a leer el New York Times, que es una cosa muy de mendigo poeta en Dublín. Leer más

26 Mar

Desde la caja de libros XLII

por @librosfera

Aprovechamos que Rosita ha llegado a la mitad de su recorrido (ayer cumplió los 250 días en su cuenta atrás del 500 al 0) para tomar aire y encarar la segunda mitad con unos relajantes minutos musicales…

19 Mar

Desde la caja de libros XLI

por @librosfera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

He intentado escribir algo sobre lo que me provocan las imágenes de bibliotecas abandonadas, como estas de la biblioteca Mark Twain de Detroit, pero todo me suena banal y superfluo y tópico y lleno de lugares comunes y… ya me entienden.

Si quieren saber más sobre el proceso que llevó al cierre de la Mark Twain (resumiendo: un cúmulo de despropósitos administrativos y presupuestarios), está detalladamente explicado en la web Detroiturbex, de donde proceden también las fotografías.

¿Saben cuando cierra aquel cine en el que hacía años que no veían ninguna película, o aquella librería donde nunca compraron un libro, y piensan “Ay, qué lástima”? Pues… ¿Cuándo fue la última vez que hicieron uso de una biblioteca pública?

12 Mar

Desde la caja de libros XL

por @librosfera

Querida Rosita,

La semana pasada tuve un cabreo monumental en la biblioteca, del que no me apetece hablar ahora porque es demasiado reciente y todavía se me encienden las entrañas cuando lo pienso. Pero este cabreo me ha hecho pensar en otros cabreos previos relacionados con el trabajo y, haciendo repaso, me he dado cuenta de que la mayoría de los disgustos que recuerdo han tenido que ver con jefes y no con el trato al público.

Sí, siempre hay usuarias maleducadas que te tratan como si fueras su criada, o que tienen la bondad de recordarte que tu sueldo se paga con sus impuestos, o que creen que pueden hacer lo que les dé la gana como si estuvieran en su casa (incluyendo, por ejemplo, desenchufar la fotocopiadora para poner a cargar el móvil), o que abandonan a sus asalvajadas hijas en la sala infantil mientras ellas charlan en las máquinas de café, y así etcétera, etcétera… Pero, por algún motivo (¿resiliencia? ¿tenerlo asumido? ¿bajas expectativas respecto a la humanidad?), todo esto no consigue amargarme el dulce de pensar que la biblioteca es uno de los lugares más maravillosos en los que podría haber acabado trabajando. Leer más

05 Mar

Desde la caja de libros XXXIX

por @librosfera

Una nueva serie en la sección dominical sobre bibliotecas.

Porque, a veces, salimos en las noticias…

 DOSSIER DE PRENSA

(primera entrega)

Robert Morin vivió una vida simple y frugal.

Según informó el Boston Globe, conducía un viejo Plymouth del 92. En su tiempo libre, leía – mucho. Y no comía nada sofisticado.

“Tomaba Fritos y Cocacola para desayunar, un sandwich de queso en la biblioteca, y algo precocinado para cenar porque sólo disponía de un microondas”, declaró su asesor financiero al Globe. “Era un caballero muy inusual.”

Morin trabajó durante años en la biblioteca de la Universidad de New Hampshire; allí ejercía de catalogador, cuyo trabajo consiste en describir por escrito los materiales nuevos que llegan a la biblioteca.

La semana pasada, la universidad anunció que cuando Morin murió en marzo de 2015, a la edad de 77 años, dejó su herencia a la universidad.

Una herencia de 4 millones de dólares.

(Continua en Independent)

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El robo o la dejadez a la hora de devolver libros a la biblioteca se va a acabar. Al menos en Alabama, que ya ha comunicado a sus lectores sus nuevos planes para hacer cumplir estrictamente las normas: ahora existirá hasta la posibilidad de que el cliente que no devuelva un libro a tiempo vaya a la cárcel. La deuda que acumula esta biblioteca pública -la de Athens-Limestone- no es moco de pavo. Más de 200.000 dólares en libros atrasados, ya sea con intencionalidad o por mera irresponsabilidad de los usuarios.

Su nueva política incluye desde multas de 100 dólares a penas de prisión de 30 días, o incluso ambas cosas, como ha señalado el News Courier. La directora de Athens-Limestone, Paula Laurita, ha declarado que si las nuevas reglas son tan duras es porque hasta ahora se había estado robando con demasiada eficacia “tanto a la biblioteca como a los contribuyentes”, además de un obstáculo para la eficacia y el funcionamiento del establecimiento. “Y los contribuyentes esperan que nosotros protejamos su inversión, obviamente”, cuenta la responsable de la biblioteca, Laurita. “Hacemos todo lo posible para ser buenos administradores de los fondos públicos”.

(Continua en El Español)

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Si buscas en Internet historias sobre bibliotecas públicas y Estados Unidos lo más probable es que tarde o temprano te topes con la frase “en pie de guerra”. La guerra a la que se refieren, y en la que las bibliotecas han estado inmersas desde los ataques del 11 de septiembre, es la defensa de la libertad de expresión y la privacidad – dos conceptos tan fundamentales para nuestra democracia, nuestra sociedad, y nuestra Constitución que uno no puede dejar de darse cuenta de lo poco que se ha mencionado su importancia durante la pasada campaña electoral. De hecho, más bien ha sucedido lo contrario: Donald Trump ha fomentado el silenciamiento de periodistas y la supresión de protestas políticas, mientras argumentaba que las agencias gubernamentales no estaban espiando lo suficiente a ciudadanos, especialmente musulmanes. Hillary Clinton no ha propuesto nada específico respecto al límite de la vigilancia, mientras su colega Tim Kaine ha prometido aumentar el espionaje. Mientras tanto, las bibliotecas públicas siguen siendo amenazadas por la vigilancia gubernamental, e incluso la actuación de las fuerzas de seguridad.

En el incidente más reciente, un bibliotecario de Kansas City, Missouri, fue arrestado simplemente por defender la libertad de expresión de un usuario en un acto público en el que participaba un antiguo cargo diplomático de los EEUU. Tanto el bibliotecario como el usuario se enfrentan ahora a una acusación criminal. El incidente tuvo lugar el pasado mes de mayo, pero pasó desapercibido hasta que varios grupos de apoyo llamaron la atención sobre la situación a finales de septiembre.

(Continua en The New York Review Of Books)

 

 

26 Feb

Desde la caja de libros XXXIII

por @librosfera

El texto de hoy, más largo de lo habitual (pero también más jugoso) es un préstamo. Su autora, Maria Bohigas, editora en Club Editor, lo publicó hace unos meses en el blog Cartes Elèctriques. Allí lo pueden leer en catalán y aquí, hoy, en castellano.

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La gran insurrección de los clásicos pide asilo en las bibliotecas

Si el autor hubiera sabido poner en este libro todo lo que tenía en la cabeza, Jean Valjean sería una especie de Job del mundo moderno – y su estercolero, todo el mal que contiene la sociedad de hoy (Victor Hugo) Leer más

12 Feb

Desde la caja de libros XXXI

por @librosfera

Las llaman “vergüenzas” pero bien podrían ser “confesiones”, y el Tumblr “Librarian Shaming” las recogió durante una buena temporada, la mayoría en el formato que podéis ver en las fotos de aquí arriba, con la persona en cuestión escondida tras un folio en el que puede leerse su confesión.

Aquí abajo os dejo la traducción del inglés de una selección de pruebas fehacientes de que las bibliotecarias… sí: somos humanas.

– Preferiría ver la película antes que leer el libro.

– Nunca pedí ayuda a una bibliotecaria mientras estuve en la universidad.

– Soy bibliotecaria infantil, pero nunca llevo a mis hijas a horas del cuento.

– En realidad, trabajo aquí por el dinero. Por eso lo llaman “trabajo”. (Aceptaré un aumento de sueldo, ya que estamos – no podemos vivir sólo del amor).

– Tengo un carnet falso que me hice para poder pedir los libros que me da vergüenza que mis colegas sepan que estoy leyendo.

– Tenemos un código secreto en nuestro catálogo para referirnos a la gente HORRIBLE.

– Me importa una #%$* que las adolescentes digan palabrotas.

– Uso Google y la Wikipedia para contestar la mayoría de preguntas.

– No tengo carnet de mi biblioteca.

– Creo que la mayoría de clásicos son una basura (te estoy mirando, Jane Austen…)

– Todavía tengo un libro de la biblioteca de mi instituto, del que me gradué hace más de 20 años.

– Todavía hay mucha gente que nos pregunta si está disponible las “50 sombras…”. Si lo está, MIENTO.

– Prefiero leer libros electrónicos a libros de papel.

– No tengo ningún interés en leer los libros de Harry Potter.

– Guardo mis calcetines en un antiguo catálogo de fichas.