02 Mar

1993 Animal, Pearl Jam

por Javier Avilés

Preferiría estar con un animal. Eso es todo. No hay mucho más que explicar. Que lo hagan las guitarras y la batería.

 (El personaje guarda silencio mientras suena una y otra vez en un bucle infinito Animal de Peal Jam. Bebe. Fuma. Tose. Se adormece abotargado por el alcohol y el humo que llena la habitación. El periodista permanece sentado un buen rato, pongamos que durante seis reproducciones de Animal hasta que decide desconectar la grabadora y guardarla en su mochila. Se levanta y se va)

 Una vez en casa revisa el cuaderno del personaje buscando alguna nota que explicase su silencio. Al margen, una breve acotación: “Ojalá hubiésemos estado entre animales”. Nada más. ¿Qué recuerda él de 1993? ¿Fue el año que murió Freddie Mercury? No. Había muerto antes de las Olimpiadas, ¿no? No sabe. No recuerda. Recuerda a su padre diciendo que toda cinta de casete olvidada en la guantera del coche acaba convirtiéndose en una de Queen. A saber de dónde sacó esa idea, piensa. Mira en internet para ver en que año… 1991… no cantó Barcelona con… 1993… Waco, Sarajevo, Petrovic, los huesos del Zar Nicolás y su familia, ¿los huesos de Hitler?, Somalia, Jordan, Escobar, Groundhog Day, ¿qué música ponía su padre en el coche hasta el hartazgo? Ah, sí… Björk y Radiohead… Preferiría estar con un animal, piensa y sonríe… le dijo una vez a su padre que Springteen era aburrido, lo dijo con acritud, casi violentamente, desde el asiento de atrás del coche, nunca más volvió a sonar Springteen… born en tu puta casa, pesado… cuántos años tenía entonces, diez, doce… ayer, ayer y ayer… vincular la música al coche, a los largos viajes, al sopor de la carretera y al calor del asfalto… nunca levantó la voz contra Björk o Radiohead, aunque prefería Nirvana y Pearl Jam… a saber si ese nombre tenía connotaciones (¿sexuales?) que no podía comprender, mermelada de perlas… no quería profundizar en los motivos por los que relacionaba perlas con sexo… no quería profundizar en nada que pudiera mostrarle un rostro, el suyo, que trataba de ocultar a toda costa… un rostro que podría parecerse a la máscara del personaje tumbado en el sillón mientras sigue sonando (eternamente) I’d rather be… I’d rather be with… I’d rather be with an animal… que le jodan, piensa el periodista, que se quede con todas sus mierdas de borracho fracasado… que se quede con él mismo que es lo mismo que estar con un animal maloliente… no sabe por qué aceptó el encargo ni por qué sigue transcribiendo los delirios del personaje… por desesperación, quizás… intuye que algún demiurgo torpe y sin objetivo se ríe de todo esto detrás de una pantalla… mierda para todos… mierda para el tiempo y la cronología… mierda para la inmovilidad de todo… ¿eso es lo que está aprendiendo? ¿que el tiempo pasa y nada cambia?… hay una frase sobre el tiempo y el cambio, pero no se molesta en buscarla… y aunque nada cambia quedan, lo sabe, guitarras desgarrando riffs salvajes… pero eso tampoco cambia nada… pero ermanece en el tiempo… rabia, solo rabia… una rabia que no se acaba nunca… intenta calmarse… a la mierda la camiseta, piensa, keep calm… me dolió, me dolió como un insulto… que se calme él… mantén la calma y bebe otro whisky, capullo… sigue fumando y tosiendo y vomitando en calma… agarra el cuaderno robado al personaje y lo estrella contra la pared del fondo de la habitación… busca Animal de Pearl Jam en internet… pone el vídeo en bucle…intenta sintonizar con el personaje, no para entenderlo… todo lo contrario… para destruirlo, para exorcizarlo, para olvidarlo… para acabar definitivamente con él… Preferiría estar con un animal. Se duerme al cabo de un rato. En sus sueños guitarras y revueltas y coches circulando hacia el fin de la noche y…

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