15 Mar

Entrega #16 (año 2016): “Magistral”, Rubén Martín Giráldez

Si uno dobla convenientemente su ejemplar de Magistral por las páginas 48 y 80 obtendrá un aparente volumen de la novela Notable American Women de Ben Marcus. Así, Magistral, la novela de RMG se compone de: un alegato de la novela Magistral, que quiso llamarse Regüeldo, escrita por la voz narradora de Magistral de RMG, (voz que no es la de RMG); Notable American Women, de Ben Marcus, o más bien, la simulación de esa novela; fragmentos de la traducción de NAW, o Notable North American Women, de Ben Marcos; y la irrupción de la Boca Norteamericana y su alegato contra Magistral.
La cuestión es que al doblar el libro para obtener nuestro ejemplar de NAW de Ben Marcus, libro tomado en préstamo en la Biblioteca de Sacramento, CA, quedan unas 30 páginas en el aire, fuera de las cubiertas, como un apéndice fuera del relato. De esa forma tenemos como fuera de la novela la parte en la que la voz narradora, que no es la de Giráldez, trata sobre la traducción y sobre todo sobre la traducción de Marcus.
Rubén Martín Giráldez, recordemos, es novelista y traductor.
Por partes nos quedaría, por orden de aparición: Primera parte en la que voz narradora de Magistral, novela de Rubén Martín Giráldez, habla sobre su anterior novela, Magistral, y lo que ésta significa en el panorama narrativo español contemporáneo. El apéndice en el que se desglosan los problemas de traducción de la novela de Ben Marcus. Y la segunda parte en la que la Boca Americana, otro narrador, impugna lo dicho por la voz narradora.
Hagamos constar que los dos últimos párrafos de la novela ponen en cuestión la personalidad de la voz narradora de la primera parte y del apéndice entre las falsas tapas.
Si todo lo que acabo de decir no es lo suficientemente confuso es que no he logrado transmitir el estupor que provoca la novela de Rubén Martín Giráldez.
Recordemos, también, que me une una gran amistad con el autor. Ya lo he dicho varias veces. Consecuentemente el valor de lo que yo pueda decir aquí queda empañado por nuestra relación personal. Así que hacedme caso o no. De todas maneras Rubén ya tiene tres novelas… tres opúsculos enloquecidos que hablan… que aúllan por sí mismos… todo lo que yo pueda decir está de más. Os puede gustar o no. Lo que es indudable es que Giráldez no os lo va a poner fácil. No se puede entrar y salir de Magistral como si nada. No hay una historia que lleve de una parte a otra, ni un amable narrador que os conduzca a través de los círculos del infierno de la escritura mientras os explica las características de cada uno de ellos. NO. En Magistral hay una voz perturbada dispuesta a trastornar el lenguaje y su uso, dispuesta a romper cualquier estructura narrativa y dispuesta también a contradecirse y a enmendarse. Pero la última réplica de la antivoz narrativa no pretende rehabilitar el orden, la legibilidad y la cordura, sino que va más allá del caos. Perdón, me dejé llevar, roza el caos, quiero decir, porque el autor es consciente de que hay un límite en el que todavía es lícito jugar con el lenguaje y a pesar de sus tanteos con el caos, callejón sin salida como ya nos han demostrado otros, impone como condición a su juego narrativo la inteligibilidad.
Y debe ser inteligible, y no solo un multijuego de palabras y estructuras, porque lo que se expone en Magistral (tanto en el Magistral de Giráldez, como en el Magistral de la voz narradora ensoberbecida de la primera parte de Magistral de Giráldez) es una feroz crítica a la narrativa contemporánea en España, a la complacencia de los lectores, al conformismo de los autores, a la falta de riesgo de los editores. Una crítica que ataca los cimientos de la Obediencia, denuncia las Grandes Operetas Amables, la connivencia de los bardólatras y la pasividad del lector.
Huye, todavía estás a tiempo. Como dice el autor, deberías estar corriendo en dirección contraria, alejándote.
Me gustaría seleccionar algún fragmento, destacar alguna frase, pero cada vez que me decido por una cita, aparece otra a continuación y luego otra, y otra… es imposible elegir solo una.
Lo mejor será copiar la novela entera a continuación:
Que en qué cabeza cabe que tu dueño fantasee con dejar de hacer uso de la lengua castellana cuando es dueño tuyo y de la lengua con que te lamentas, te lamentas. ¿No es un secreto a voces que el castellano ha comenzado por fin a emplearse sin disimulo como emético en varios países de Europa? Es cierto que de eso sólo yo tengo la culpa y que no debí andar perdiendo el tiempo en coplas rectificadas de sal y veneno durante mi juventud, pero ¿de verdad te preocupa tanto lo que haga ahora con el poco tiempo que le perdona el cargo a mi vocación? Si de ti dependiese, me pondrías una jaula en la boca y santas pascuas. ¿No es hora ya de volver a hablar de corrido? ¿Tengo que seguir echando mano de este lenguajo? ¿Seré siempre un oyente y nada más? Esto es una regencia, un oficio, el mayor cargo de responsabilidad que han sabido inventarse tus súbditos, y no un recreo, me dices. ¿Qué me ha llevado a traerme hasta aquí, chácharo y soberbio, y sin embargo paralizado por completo de opinión para abajo?...

 

Más reseñas de Javier Avilés en su blog El lamento de Portnoy

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