10 Jun

Estrip art

La belleza es tu cabeza, por Carol Pacín

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Hay tanta teoría sobre el arte que ¿qué me vas a decir de nuevo? No me vengas con teorías enrevesadas si sé fehacientemente que lo que más te gusta de los museos son las tiendas. Donde, por cierto, nunca comprás nada. Tanto citar a Walter Benjamin y a Theodor Adorno y al final preferís la mercancía repetida hasta el hartazgo en postales, rompecabezas y llaveros.

Sí, ya sé que no comprás nada, nunca ninguno de esos cachivaches, pero admití que hacés grandes esfuerzos para no quedarte con alguna de esas piezas que te llaman, incluso más que las originales colgados solemnemente en los museos. Inhibís el deseo de compra con coartadas intelectuales y una amarretenería inculcada desde la cuna. Uy, mira qué lindo este libro con reproducciones. No, mejor no lo mirés, es carísimo y ¿qué sentido tiene tener esas copias de cuadros en un libro que pasará a ser un adorno más en una estantería abarrotada? Ay, otra vez adorno, pobre Adorno, déjalo tranquilo. Ya sé: en el acto de consumir buscamos una satisfacción que siempre es defraudada, pero aun así seguimos buscándola. Si aunque te la querés dar de copado por el arte, estas visitas culturales son consumismo y vos, un receptor pasivo. Si hasta la abuela habrá experimentado creativamente más que vos, al menos ella cocinaba, porque abrir latas o tirar algo a la plancha, no me digás. Ahora quiero que quede claro que esta vez pagaré por los cascos en la entrada porque quiero escuchar qué te explican sobre las obras expuestas. Eso de experimentar sin intermediarios delante de los cuadros, queda muy lindo, pero tampoco te creas que sentís demasiado. A lo sumo: cansancio, aburrimiento, dolor de pies. ¿Qué, que no estoy bien de la azotea? No caigamos en los tópicos de argentinos psicoanalizantes. Yo soy yo y mis contradicciones. Ahora mismo entro al Louvre y después me voy a hacer la ruta turística de grafitis callejeros. Sí otro reclamo consumista-cultural para entretener a los turistas, pero acá eso es lo que soy. Mejor armar un plan para encontrarme con otro y espero que ese otro chamuye castellano. Necesito dejar de darle vueltas a todo, porque de seguir así me volveré chapita.

3 thoughts on “Estrip art

  1. ¡Qué maestra jubilada mandona! Te recomiendo que veas “Fracofonía” de Sokurov ( Yo no olvido “EL arca rusa” que disfruté con ustedes en Barcelona)para saber qué experimentamos algunos frente a las obras de arte. ¿Vale?

  2. Maestral, magisterial. Yo nunca recomiendo ni aconsejo -sin sejo- pero de Sorukov (citado por Mirta) hay un film pictórico (tela fílmica que cansa por acumulación de tiempo) que se llama ‘La madre’. Ahí no se consume nada: el tiempo te consume. Y te sacía la belleza de esos fotogramas que parecen cuadros de no sé época floresciente. Mejor olvidarte en otras cosas, que consumirse con la crítica del consumo. O dicho en barroco frenesí porteña. “esa lunga tracalada de percantas y cualunques consumeros me vuelven colifato”.

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