03 Nov

1980 It’s No Game, David Bowie

 

por Javier Avilés

Ser insultado por estos fascistas es tan, tan, degradante, tan humillante. Y no es un juego. No lo es. Veamos, ¿de qué hablábamos? Ah, sí. No hay futuro. El rock es una gran estafa en la que el músico baila como un pollo cuando se introduce una moneda que otro recogerá. Morir joven. El óxido nunca duerme. Un bonito cadáver, aunque Young se equivocó de cadáver. Blue and black. Guitarras desgarradas y balada. Dos versiones de la misma canción. Pero llega Bowie y le da varias vueltas de tuerca más. Invierte el orden, black and blue, quizás apelando a la esperanza.  Luego incluye tres versiones del rescate y reescritura de una canción de juventud. Guitarras desgarradas, balada, recitado japonés. Shiruetto ya kage ga kakumei o miteiru. Mo tengoku no giyu no kaidan wa nai. Siluetas y sombras contemplan la revolución. Una canción política. Refugiados, desastres, niños construyendo muros con mierda de camello, revolviendo en la basura, de qué sirve la moral cuando tienes los dedos rotos, dale la espalda al ayer y todo será mucho más terrorífico. Monstruos espantosos y súper repugnantes. Son las siluetas y las sombras que nos contemplan y se ríen de nuestra ingenuidad de nuestra miserable revolución. “Se oyó un chasquido y en el acto una mano empuñó una cabeza que mostró al público; las tejedoras apenas levantaron los ojos y se limitaron a exclamar a coro: «¡Una!»” Silhouettes and shadows et tricoteuses. Ya no hay caminos gratis al cielo, si acaso una comunicación cielo tierra con walkie-talkies más desfasados que tu estúpida grabadora. ¿Sabes de qué te estoy hablando, no? ¿Sabes de qué año te estoy hablando, verdad? Te hablo de monstruos espantosos que te pegan un  tiro en la cabeza y entonces pasas a ser noticia en todos los periódicos. Cenizas a las cenizas de Central Park. No es un juego. Es la puta realidad. Un escritor decía que realidad había que escribirlo siempre entre comillas. Yo te diré como tienes que escribirlo: PUTA REALIDAD. Y la puta realidad te dice que siempre hay alguien regodeandose de las desgracias ajenas, alguien beneficiándose de tanta muerte y destrucción. Piensa en cuantos chales y mitones y calcetines se tejieron en la Plaza de la Concordia mientras las cabezas caían al cesto. Piensa en cuántos se benefician de la idolatría del mito caído, en los que llenan sus bolsillos pidiendo una oportunidad a la paz. Magnates de nariz rota, chicos de la nueva ola surfeando sobre la nieve, explotando a los cuerpos muertos de esta gran estafa. Pásame la botella. Estoy harto, harto de todo, de toda esta humillación, de que todo sea tan degradante, de que no sea un juego, de que sea un juego mortal en el que nadie gana. No vuelvas a decir que estoy listo y nunca diré que estoy mejor. Aunque estoy mejor que tú, eso es evidente. ¿Quieres que te lo explique? No hace falta ir del Planeta X al Planeta Alfa luchando por la realidad, hay que descender al basurero de los miserables y darse cuenta que no podemos recordar como sucedió, que no podemos descubrir ni los cómo ni los por qué, que es inútil intentar encontrar sentido. La puta realidad no tiene sentido. Y se acaba con cuatro tiros por la espalda. Un engendro súper desagradable y monstruoso poniendo una bala en tu cabeza una fría mañana. Mi muerte será algo más que una canción triste. No seré un cadáver agradable a la vista. Sí, he vivido deprisa, pero la cuneta me rechazó durante mucho tiempo. Ahora ya puedo ver el estercolero que es el punto final del viaje espacial. Sí, ya sabemos que el Mayor Tom era un yonqui. Todos lo éramos. Ahora ya no queda nada, y digo NADA. Después del choque brutal contra el basurero de chatarra que llena todo el horizonte no habrá nada más. Anda, lárgate. Déjame en paz. Shut up! Shut up!

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