23 Ene

Me hago cargo

por Adrian Demichelis

– La culpa fue mía, solo mía. Me hago cargo, viejo. Para eso uno está en un equipo, es el más viejo y tiene las varices como churro y las cicatrices de tantas batallas. ¡Me hago cargo! No voy a mandar en cana a ningún pendejo viejo. Yo soy el responsable de esto. Era a la derecha, no a la izquierda. Tan simple y preciso como eso. ¡A la derecha, jamás a la izquierda! Es un error que no me voy a perdonar nunca. ¿Que voy a decir, que el “torpedo” no desbordó y no tiró centros? No viejo. La culpa fue mía. Si el Torpedo lo llenó de centros a nuestros delanteros. ¿A quién voy a culpar? ¿Al Tanque Dogliani? Ni en pedo, el Tanque cabeceó todo lo que le tiraron, pegó dos en el palo, el arquero le sacó dos que viajaban al ángulo. ¡Se clavaban en el ángulo y el hijo de puta las sacó con la punta de los dedos! Por mi culpa, fue por mi culpa. Por mi gran culpa. Me golpeo el pecho como las viejas en la Parroquia del Padre Pepe. Ni el cura me va a perdonar. ¡A la derecha, no a la izquierda, gil! Eso, soy un gil, un reverendo boludo. ¿Cuántas finales tengo? ¿Cinco, seis? No puedo cometer un error tan tonto como éste. A la derecha, salame, a la derecha. Los pibes dejaron todo. En el medio, unas fieras, unos leones. Carucha parecía un pibe de 19 años, como los corría a todos, el hijo de puta. El Pantera otra fiera. Ni hablar del Peto Villagra, un crack. Tiqui, tiqui, magia y futbol. No puedo ser tan amargo, tan pelotudo viejo. Estaba en otro planeta, dormido, no sé qué carajo me paso. ¡ A l a d e r e c h a ! . Que ganas de llorar que tengo Dios santo. La defensa, una muralla viejo, el pibe que juega de tres. El de las inferiores, el Chaca. Lo anuló al wing de ellos. El cuatro nuestro parecía de selección, el loco Ortega quitó todas las pelotas sin pegar una patada, hasta el árbitro, creo, se sorprendió. Ni hablar de Pocho y Catoca, dos murallas en la zaga. La culpa fue mía, solo mía. Si el Chirola, nuestro arquero, cortó todos los centros. En el gol nada que ver, picó en una mota. ¡Viste que la culpa fue mía, la puta madre que me pario! Ahora salgo y encaro al Gordo Arce, el de la radio, y me hago cargo, viejo. Sí, que lo sepa todo el pueblo. Aunque me señalen con el dedo. Como a la mujer del Tero, que se fue con el gomero que está en la entrada del pueblo. Fue por culpa mía. Era a la derecha, no a la izquierda. Estaba todo perfecto, el domingo ideal, la hinchada, el humo, los globos. El banco estaba bien, el D.T. en su puesto, el Dr. Peiretti había tomado la ginebra de siempre, los suplentes en su lugar. Yo me doy cuenta de la cagada, cuando Cucharita Domínguez, se acercó al banco y preguntó cuánto faltaba, le dije que dos minutos. Me pidió agua. ¡Y ahí fue! ¡Que me reparío diría el mellizo Demarchi! Cuando me agaché, me di cuenta. Soy un “gorriado”, que boludo. ¡Seis finales ganadas por la misma decisión! y justo en esta me vengo a equivocar. Era mi último partido, me retiraba campeón. Se lo había prometido a “la Marta”, mi mujer, que siempre me rompe los huevos. No sé en qué carajo estaba pensando. ¡Nunca a la izquierda! Era a la derecha mía que tenía que poner el bidón con agua, no a la izquierda…
Me hago cargo, viejo, me hago cargo.

 

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