02 Jun

“Estrella invitada”, por Karmen

 

Desde pequeña siempre he soñado ser una súper heroína, ayudar a la gente anónimamente me hace sentir bien, me da subidón. El problema viene cuando resulta que no tengo ni dinero, ni poderes sobrehumanos, ni capa, ni nada típico de superhéroe, así que mal lo llevo para llevar a cabo las superheroicidades soñadas.

En mi entorno conozco personas cuyas existencias cotidianas son tristes y anodinas y sus semblantes en consecuencia. Y a mí no me gusta, seguro que puedo hacer algo para cambiarlo, he de pensar. Y por fin llegó la idea, escuchando la canción del ramito de violetas, ésa cuya letra  dice algo así como que un marido escribe cartas de amor y envía violetas anónimamente a su propia esposa que cree tener un admirador secreto, y eso la hace “secretamente” feliz.  Mi cabeza, sobreexcitada por la idea empezó a trazar un plan: Si, voy a repartir amor en forma de mensajes y ése va a ser mi poder para hacer feliz a los demás. Suena cursi, tal vez lo sea, pero cuánto más lo pensaba, más me gustaba la idea.

Escogí cuidadosamente a los destinatarios de mis amorosas misivas, personas de mi entorno al principio, para poder observar el cambio, y poco a poco fui extendiendo mi plan a desconocidos, a personas cuya infelicidad se transparenta en las redes sociales sin posibilidad de disimulo. Durante la prueba piloto pude comprobar los efectos en aquellos a quienes veía a diario: se evidenciaban los efectos beneficiosos de mis letras, objetivo cumplido. Estaban más vitales, reían más e incluso pude ver como cuidaban más su aspecto físico, algunos hasta se apuntaban a un gimnasio. No sabía cómo acabaría ésta aventura pero escribía frenéticamente sin parar mensajes de amor, de ternura, de admiración, de pasión e incluso alguno explícitamente sexual. Me convertí en el amor secreto de cientos de personas a las que hacía feliz tan sólo por el hecho de imaginarme, para unos era una exuberante treintañera pelirroja, para otros un atractivo y tímido viudo, para otros un aficionado al dark metal o una ama de casa insatisfecha… cada uno me configuraba a su manera en su imaginación.

Y con cada mensaje, se obraba un pequeño milagro en forma de corazón agitado.

 

6 thoughts on ““Estrella invitada”, por Karmen

    • Es cierto Eva, me inspiré en alguien a quien le falta esa ilusión. A quien no le gusta que le dediquen unas palabras bonitas?
      Un abrazo enorme. Gracias por comentar. 🙂

    • Hola Elis,
      La verdad es que estoy desarrollando la historia con personajes y situaciones concretas. Muchas gracias por comentar, me alegro de que te haya gustado!

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