13 Dic

Entrega #6, Liquidación de Imre Kertész, 2005

por Javier Avilés

Tengo la sensación que desde que recibió el Premio Nobel hasta su muerte Kertész estuvo escribiendo testamentos literarios que culminaría en La última posada donde, de alguna manera se concluye que los testamentos literarios son imposibles. Hay demasiada realidad y demasiada trivialidad a nuestro alrededor y en el acto de escribir para que sea posible la trascendencia de la escritura. Me atrevo a añadir que hubo demasiado dolor en la vida de Kertész.

Liquidación de Kertész es una obra breve, pero no por ello leve, que redunda en las obsesiones de su autor. La realidad (por así llamarla) es un velo que confunde al principal narrador, Keserú, a la vez personaje de una obra de teatro llamada “Liquidación” encontrada entre el legajo póstumo de un autor desaparecido, B. La acción de la obra de teatro describe puntualmente hechos que ocurren después de la muerte de su autor, de forma que Keserú, que forma parte de la realidad (por así llamarla) y de una obra teatral, (y al mismo tiempo es un personaje de una novela, llamada también Liquidación) se cuestiona su realidad transformando la duda hamletiana: no se tata de ser o no ser, sino más bien de “soy o no soy”. La identificación realidad-obra literaria, está última de carácter premonitorio, conducen a Keserú a una paradoja:

 “no sabía si admirar más la cristalina previsión del autor –su difunto amigo- o su propio y casi compungido afán por identificarse con el papel prescrito y cumplir lo que marcaba la historia”

Como en las anteriores novelas de Kertész, Liquidación hace hincapié en la carencia de destino, vuelve a incidir con sutileza en los autores que más le han influido, Kafka y Bernhard, y vuelve a reflexionar sobre el papel del escritor superviviente y en la pretendida obligación moral que le obliga a escribir:

“El hombre totalmente reducido o, en otra palabra, el superviviente, (…) no es trágico sino cómico, porque carece de destino. Por otra parte, vive con una conciencia trágica del destino. Esta paradoja (…) se le presenta a él, el escritor, como un problema de estilo. (…) El superviviente constituye una especie aparte, como un tipo de animal. En su opinión todos somos supervivientes, lo cual condiciona nuestro mundo intelectual perverso y atrofiado”

Si la obra de teatro “Liquidación” es una comedia en tres actos, la novela de Kertész tiene una estructura paralela con tres narradores distintos, donde el papel que en sus otras novelas se identifica, de aquella manera que sabemos improcedente, con el propio autor, en esta ocasión corresponde al escritor muerto. La voz de Kertész está escondida en Liquidación en una novela póstuma cuya búsqueda se convierte en el motivo de la Liquidación. La voz del superviviente ha desaparecido, ha alcanzado esa magnitud trágica a través de la muerte. Por una vez el autor se sale de su registro y nos da una visión externa del superviviente, paradójicamente muerto y por siempre en silencio. Auschwitz es, por supuesto, el tema:

“(…) que volcaba todo su talento en Auschwitz, que era el artista exclusivo y autorizado de la forma de vida de Auschwitz. Tenía la sensación de haber nacido ilegalmente, de haber quedado con vida sin razón alguna y que su existencia únicamente podía justificarse si “descifraba el enigma llamado Auschwitz” (…)Sin embargo, no quería proceder de forma filosófica o científica, ni siquiera a través de sus escritos. Eligió un método mucho más peligroso y él mismo se convirtió así en alguien sumamente peligroso (…) Él quería atrapar Auschwitz en su propia vida, en su vida cotidiana, tal como vivía el día a día. (…)”

 El omnipresente narrador de Sin destinoFiasco y Kaddish por el hijo no nacido es en Liquidaciónuna voz póstuma que se revela a través de otros. La novela que tan afanosamente busca Keserú es, en cierta manera, las anteriores novelas de Kertész y la propia Liquidación, novelas que el propio autor confesó no haber querido publicar aunque tenía la obligación de escribirlas.

¿Por qué incluir a Kertész en este repaso a la narrativa del Siglo XXI?

Pues porque por muy exótico que nos parezca un escritor húngaro, por mucho que podamos pensar que la concesión del Nobel obedece a motivaciones político-sociales más que a las estrictamente literarias, Kertész condensa todas las innovaciones de la narrativa del Siglo XX, tanto a nivel de lenguaje como de escritura. Es un ejemplo de lo que debería ser la literatura contemporánea.

Los extractos son de la traducción de Adan Kovacsics para Acantilado.

 

Más reseñas de Javier Avilés en su blog El lamento de Portnoy

 

 

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