23 Feb

1992 Wake up, Rage Against The Machine

por Javier Avilés


Vamos, despierta. ¿No te das cuenta que nada ha cambiado? Tira esas pastillas de una vez, chaval y escucha. ¿No crees que eso fue un disparo? Llevan disparando décadas contra nosotros. Estamos inmersos en una guerra desde hace cincuenta años. Y no, no creas que nuestro enemigo son los soviéticos o los fundamentalistas. Son francotiradores controlándonos desde los tejados de la escuela de economía de Chicago. Son los estados que cargan su frustrante incompetencia contra quienes alzan la voz, contra quienes tienen demasiada rabia acumulada dentro, contra quienes claman por salir del charco de mierda que les cubre hasta las rodillas. ¡Despierta! ¿No te das cuenta que cuando ellos te mandan saltar tú solo preguntas cuán alto quieren el salto? Salta, disparo, salta, disparo. Ahí viene la ley, con sus porras manchadas de heces y sangre de sodomizar a detenidos. Te golpearán hasta dejarte inconsciente. Te matarán si además de protestar eres afroamericano, eso allí, donde los mismos custodios de la ley son los que queman cruces. Pero no hay diferencia alguna. La economía es global, la violencia es global. Te saltarán un ojo si protestas. Te meterán en la cárcel si les da la gana bajo acusaciones ridículas. Mientras los dirigentes del fondo monetario se pasean por el mundo aireando impunemente sus delitos. Dando lecciones. Recordando a los gobiernos que no deben interferir en los objetivos económicos globales. Ordenándoles que gasten su dinero en armar a las fuerzas de orden público. Tasers y cañones sónicos y esteroides. Y nosotros armados con nuestra rabia acumulada en nuestro interior, puño en alto este mundo hipócrita. ¡Despierta, chaval! Los estados deben olvidarse del bienestar de los ciudadanos. El poder económico les obliga a cuantificarlos en base a la capacidad productiva y consumista. Todo estado, toda nación, se evalúa como si fuera una empresa. No somos más que peones al servicio de un juego macroeconómico del que estamos excluidos. ¿Recuerdas a aquel hijo de puta al que entrevistaron cuando empezó la crisis de 2007? ¿Aquel que estaba tan entusiasmado porque la caída de aquella financiera ahogada por las subprime ofrecía grandes oportunidades bursátiles? Exaltado porque la desdicha de muchos iba a proporcionar grandes beneficios a unos pocos. A los mismos de siempre. Sí, claro, esos que se enriquecen también son personas, pero habría que preguntarse por qué clase de personas son si no tienen escrúpulos en arruinar a miles de otras personas para enriquecerse en nombre de una entidad abstracta como puede ser una empresa. ¡Hay que luchar! No preguntes por qué. Pregunta contra qué. Hay que luchar contra todo. Hay que desalojar a esos cerdos del poder. ¿Después? Jajajajajajajajajajaja, joder, chaval, que me atraganto. Después habrá que luchar contra los nuevos cerdos que ocupen el poder. Esta lucha no tiene final. Joder, joder. Ahora no puedo dejar de toser. Me troncho contigo, chaval. ¿No te lo he dicho ya? Las cosas no han cambiado nada desde hace décadas. Algunas sí, pero pocas, y obedecen a cuestiones circunstanciales. Antes, en las escuelas estadounidenses, enseñaban a los niños a protegerse de un ataque nuclear escondiéndose bajo los pupitres. Jajajaja, como si eso sirviese de algo. Mira las imágenes de las detonaciones atómicas. Mira las casa volar por los aires. Observa la gran bola de fuego consumiendo todo a su paso. Observa la devastación total. ¿Qué esperaban? ¿Qué tras la bomba soviética iban a surgir indemnes de debajo de su pupitre? ¿Qué podían salvarse escondiéndose dentro de la nevera? Les mentían. Les decían que había una pequeña esperanza de salvación. Ahora las cosas han cambiado. El enemigo es caótico e imprevisible. No hay satélite que detecte el ataque con antelación, ni pupitre bajo el que escondernos. Acabemos la película con una explosión que nada tenga que ver con el relato. Ese es el miedo que ahora nos consume. Ese es el miedo que ahora emplean para mantenernos dentro de nuestro redil. ¡Despierta!. Escucha: Movements come and movements go, leaders speak, movements cease. When their heads are flown ’cause all these punks got bullets in their heads, department of police, the judge, the feds, networks at work, keepin’ people calm. Mantén la calma y espera la bomba. Puedes hacerte una camiseta con ese lema.

22 Feb

“John Ford a París”, Capítol 30

El temps a sobre

per Maiol de Gràcia

Només tinc deu minuts per escriure aquest post. Després haig d’anar a buscar els nanos al col·le, que a ella se li ha inundat el magatzem de la llibreria i m’ho ha demanat si vous plaît. No tindré temps ni de revisar el que escric però em ve tant de gust que no em sap greu.

La meva vida ha donat un tomb i sé que no vaig en la direcció correcta però tampoc no hi anava abans, per tant, a la merda. La novel·la sortirà en breu. Porto dues setmanes tancat amb l’editora revisant-ne el contingut. He volgut reconsiderar-ne alguns punts, i ella és de les que vol que les coses quedin clares abans de publicar-les, de manera que ens entenem a la perfecció. La veïna està exultant i ens proporciona tot l’ajut que pot i em convida a sopar ja que tot el temps que perdo és perquè ella m’hi ha emmerdat i casualment quan pujo sempre està sola, o si de cas amb els nens, però de vegades no, o ja dormen, i ahir, mentre li explicava què és el que feia a París i ella em mirava amb cara de comprensió, treia el paquet de tabac  de la butxaca de la camisa i me n’oferia un, vaig besar-la i vam acabar al llit.

 

22 Feb

A la recerca de la terra promesa

Antoni Janer (http://www.antonijaner.com)

Avui milers de refugiats recorren Europa a la recerca de la terra promesa (Alemanya), on poder fer realitat els seus somnis.

Refugiats sirians actuals a la recerca de la terra promesa

És un mite que arranca amb la Bíblia. Es tractava del lloc que Déu havia reservat per a l’assentament del poble jueu. En un principi es deia Canaan i, posteriorment, Judea –actualment correspon a territoris compresos entre Israel i Palestina. Era la pàtria d’Abraham i dels seus descendents. Al cap d’un temps, però, els fills de Jacob, per culpa de la fam, s’hagueren de traslladar a Egipte, on patirien l’esclavitud. Leer más

21 Feb

Sense llençols

por Xavi Ballester

Ahir a la nit va morir l’àvia.

Quan hi penso, el primer que em ve al cap és la seva imatge plegant llençols al menjador de casa. Per fer-ho, lligava dues puntes aprofitant algun dels cargols que subjectaven els estants de la prestatgeria que presidia l’estança. Jo tenia quatre anys. Era una prestatgeria enorme, blanca, de conglomerat i xapat de melamina, tota plena de llibres. Un cop nuades les dues puntes, agafava les de l’altre extrem del llençol, es col·locava a l’altra banda del menjador, just darrera de la taula, i desplegava tot el llençol damunt del meu cap. Recordo els seus braços movent-se amunt i avall fins aconseguir estendre bé la roba. Era un moviment delicat però decidit. El llençol s’inflava i es desinflava cada cop que pujava i tornava a baixar lentament sobre meu. Leer más

17 Feb

Estrip art

 

Consejos para aficionados en el día de San Valentín[1]

por Antonieta Oliver-Rotger

Cuando mires hacia el campo, no veas problemas, ve oportunidades. No pienses en las calles estrechas, en el grosor del césped, en la inclinación del terreno, en si es blando o duro. En el circuito puedes esperar cualquier cosa. Ante un hoyo difícil, o un puñado de ellos, no te vengas abajo. Lo peor es ponerse a la defensiva.

Cuando llegues a la valla, no veas problemas, ve oportunidades. No pienses en los agujeros estrechos, en el grosor del alambre, en la altura de la valla, en si te verán o no los agentes. Una vez en la valla puedes esperar cualquier cosa. Ante la malla anti-trepa, no te vengas abajo. Lo peor es ponerse a la defensiva.

Los aficionados fallan porque en lugar de ser agresivos optan por asegurar. Están pensando en evitar el doble bogey antes incluso de pinchar el tee en el suelo. La mayoría intenta guiar la bola en el swing y acaba por dar un golpe corto, que es precisamente lo que querían evitar. Si no vas a pegar un drive decente, por lo menos intenta que la bola acabe cerca de la bandera.  Mi consejo es que cojas el driver, pienses en el mejor drive de tu vida y la hagas volar.

Los aficionados fallan porque en lugar de ser agresivos optan por asegurar. Están pensando en no caerse antes incluso de poner los tornillos y los garfios en los agujeros. La mayoría intenta encajarlos todos y acaba por perder el equilibrio, que es precisamente lo que querían evitar. Si no vas a poder enganchar todos los palos, por lo menos mantente en pie hasta llegar arriba. Mi consejo es que te calces las zapatillas, agarres los garfios, pienses en la mejor escalada de tu vida y estés listo para saltar.

[1]  Inspirat en el documental Tarajal i en un relat de Luis Humberto Crosthwaite.

16 Feb

1991 Lithium, Nirvana

por Javier Avilés

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En los ochenta empezamos una guerra sin cuartel y sin futuro. Éramos kamikazes con una causa, inmersos en cosas salvajes que hacían que nuestro corazón cantase. Y, de repente, nuestros hermanos pequeños adquirieron una incomprensible intolerancia al sufrimiento. Se sentían estúpidos y contagiosos, como si su evasión de todo aquello que suponía dolor y pena fuese un virus que se propagaba sin remedio. Una negación, una negación, una negación. El deseo de ser normal y la negación de todo lo que tuviese que ver con la normalidad. Nosotros no éramos normales, ningún espíritu adolescente ha sido jamás normal. Buscábamos a nuestro hombre por las calles de la ciudad con cierta desesperación pero con una amplia sonrisa. De repente los chavales de las esquinas habían dejado de ser unos andrajosos que ocultaban sus armas en los bajos de los coches aparcados y se habían convertido en unos tipos con trajes y maletines que visitaban los consultorios médicos para recomendar los productos de las farmacéuticas a las que representaban. Eh, chaval, decían con su acento oxoniense, ¿te sientes fuera de lugar?, ¿no puedes soportar la incertidumbre del futuro?, ¿sabes que no tienes porque sentir dolor o pena? Tenemos la solución a todos vuestros problemas, la pastilla mágica, ni azul, ni roja. Blanca como la asepsia de nuestros laboratorios, blanca como la pureza de la química. Blanca como la verdad. Y ésta es que no tienes que sentirte así, no tienes porque sufrir más. ¿Tú que opinas, chaval? ¿Tomas antidepresivos tú también? ¿Eres feliz? ¿Se han esfumado tus problemas o a veces sueñas con el sabor metálico del cañón de una escopeta, con el roce de una cuerda en tu cuello? No, ¿verdad?, no dejas de soñar. Pero otra pastilla más y sigues adelante. Hay una conspiración mundial. La imposición de un mundo feliz desde los despachos de las grandes corporaciones. Soma, soma, soma, hello, hello, hello, how low. Me hace sonreír. Lo que sea. No importa.

La idea, si es que se puede llamar así, es que en menos de diez años pasamos de una furia desatada que quería arrasar con todo a una apatía generalizada, a una desmoralización global para la que los médicos tenían un remedio. Una solución cara, una medicación de por vida para mantener a los sujetos, a todos, en un estado de adormecimiento y de resignada aceptación del estado de las cosas. Soy feo, pero está bien. Estoy solo, pero está bien. Mis amigos están en mi cabeza, todo está bien. Te echo de menos, te amo, te mato, pero está bien, no voy a romperme porque tengo mis pastillas. Tomaré mi dosis sentado sobre tu cadáver y me sentiré bien. Nada en el mundo puede afectarme. No tengo miedo. Tengo a Dios en el bolsillo y cada día es domingo. Me vuelo la cabeza. Soy tan feliz.

(Sonidos variados. Liquido vertiéndose sobre cubitos de hielo. Cerilla encendiéndose. Exhalación)

¿Nos estamos poniendo muy serios, chaval? Mira hay una conexión que ni siquiera se oculta entre ciertas publicaciones médicas y la industria farmacéutica. Esas publicaciones se usan para prescribir medicamentos para ciertos tipos de trastornos que en realidad no precisan medicación. Es cuestión de saber soportar los distintos derroteros que toma la vida, los cambios, las decepciones, las pérdidas. Sin embargo cada vez es más frecuente administrar ciertos compuestos para aliviar los sentimientos que provocan aquellas situaciones que, finalmente, nos definen como seres humanos. Medicamentos que crean adicción como las drogas. Medicamentos que precisan un proceso de desintoxicación para dejar de tomarlos. Y una vez libres de su influencia nos vuelve el temor a enfrentarnos al mundo por nosotros mismos. Nos hemos convertido en una población somatizada. Miembros de un mundo feliz. Tira todas esas pastillas, chaval. Deja de ir al médico. Tómate un trago y deja que la muerte llegue lentamente. ¡Bebe, chaval! (No, gracias) Tengo datos. Deben estar por aquí (la voz se aleja del micro) ayer mismo… dónde cojones (objetos cayendo) mierda… estaba aquí mismo… ¡quién ha estado ordenando mis cosas!… joder (libros, carpetas y papeles desparramándose) … esto no es… aquí… (regresa a la grabadora… golpe de un objeto sobre la mesa) toma, lee, chaval. No me estoy inventando nada. Hay una conspiración farmacéutica en marcha desde hace lustros. Somos cobayas en su plan de dominación mundial. Te ofrecen “el delicioso soma, medio gramo para una tarde de asueto, un gramo para un fin de semana, dos gramos para un viaje al bello Oriente, tres para una oscura eternidad en la Luna”, soma, soma y de vuelta al soma. Porque tras la oscura eternidad en la Luna está de nuevo la realidad y la necesidad del soma. Clientes dependientes somatizados enroscados en un ciclo sin fin, a no ser la escopeta o la cuerda y la obra incompleta a tus pies, mientras el pollo sigue bailando.

Lee. ¿No me crees? Tu mismo.

(El sonido del hielo en el vaso. Cerilla. Inhalación)

Soma: Todas las ventajas del cristianismo y del alcohol y ninguno de sus inconvenientes.

(Risa y toses)

Baila, chaval, sigue bailando sin tu cabeza.

15 Feb

“John Ford a París”, Capítol 29

La traducció

per Maiol de Gràcia

No la torno a veure fins que passen divuit dies. Mentrestant em dedico a refrenar metòdicament la meva desinhibició. Surto al carrer tot evitant les portades dels diaris i les pantalles de televisió. M’allunyo de les converses de cafè i observo les instantànies del dia a dia des de l’altra vorera del carrer. Si fa bon temps llegeixo a les places i parcs de la ciutat. Quan els nens surten de l’escola entro en algun cine i només l’abandono quan la nit s’ha empassat el moviment. Gaudeixo una estona contemplant la diversificació de foscors de les últimes llums, me’n torno a casa i escric. Leer más

14 Feb

Cap. 14. Biblioteca de la Zona Nord – Ciutat Meridiana

No hay nada más doloroso e irritante que escuchar a un artista o a un académico presentando sus “temas”, siempre con la apostilla: “me interesa…” “estoy interesado en…” los suburbios, por ejemplo. ¿Cómo le pueden interesar a uno los suburbios? O le conciernen o no le conciernen, o le afectan o no le afectan. Ser afectado es aprender a escuchar acogiendo y transformándose, rompiendo algo de uno mismo y recomponiéndose con alianzas nuevas.

Este fragmento de Marina Garcés (Un mundo común, edicions bellaterra) me sobrevuela amenazante a la hora de escribir este capítulo de Corrosión que transcurrirá por las calles verticales de Ciutat Meridiana, barrio urbanizado entre 1963 y 1967 en un valle de fuertes pendientes en el que estaba previsto construir un cementerio, idea que acabó desestimándose por la humedad del suelo.

Lástima que el promotor, un tal Juan Antonio Samaranch, levantara esos grandes bloques sin que estuvieran acompañados de los servicios y equipamientos básicos, carencias que condicionaron desde el inicio a un barrio que durante los 70 y los 80 fue muy castigado por la droga, el paro, el aislamiento y la conflictividad social. Y si bien la llegada del metro ligero y olas migratorias posteriores revitalizaron sus calles, la reciente crisis se ha vuelto a cebar severamente con la Ciudad Meridiana, que sufre una de las tasas de paro y desahucios más grandes de España, hasta el punto que ha recibido el sobrenombre de Villa Desahucios. Leer más

09 Feb

1990 The Weeping Song, Nick Cave and the Bad Seeds

por Javier Avilés

Del cuaderno robado:

 Ven. No hemos llorado suficiente. Tu cara parece triste mientras conduces el coche a través de la noche. Quema los puentes que atraviesas. Ven. No acciones el limpiaparabrisas. Son tus ojos los que están llenos de lágrimas. Sube a la montaña por el camino serpenteante iluminado por la luna. Ven, te espero derramando lágrimas porque el verdadero llanto está aun por llegar. Lloro mientras me acuno para dormir. Lloro por tu ausencia y por tu regreso. Lloro porque conduces de vuelta llorando en la noche. No pensé hacerte tanto daño. No quise hacerte daño. Quise darnos una oportunidad para el llanto. Pero fue demasiado. Construíamos una historia cada vez que estábamos juntos. Construimos la gran historia de nuestras vidas. Solo quise, no llores, crear una pequeña subtrama sin importancia. Un receso, una digresión. Lo nuestro era indestructible, pensaba. No había secretos entre nosotros, pero no caí en la cuenta que siempre fuiste un pequeño misterio que nunca supe resolver. Ven. Conduce hacia mí. Baja la ventanilla y deja que tu pelo ondee al viento. Dirige las proas de tus naves hacia aquí. Lanza tus perros sobre mí. Lo merezco. Choqué contra los pilares de la moralidad que habíamos acordado. Fue toda una traición. Merezco que tus perros me despedacen, que esparzan por la tierra mis huesos y mi sangre en una siembra estéril. Lo merezco por mi traición. Pero, ¿ves como te lo explico llorando?, todas esas mujeres no significaban nada para mí. Cada vez que volvía entre tus brazos todo se derrumbaba. Nada importaba porque había regresado al cobijo de tus abrazos y tu cariño. Y tu perdón inconsciente. Sí, de acuerdo, lloro porque me perdonaba a mí mismo. Ven, conduce hasta aquí, reconstruyamos nuestra historia, construyamos una nueva historia de cada momento que estemos juntos. Dejemos que las lágrimas arrastren con ellas el pasado. Sabes que no creo en Dios, pero si lo hiciera le pediría que no tocase un pelo de tu cabeza y que te dirigiese directamente entre mis brazos. Le pediría que sus ángeles te protegiesen mientras conduces atravesando la noche inundada en lágrimas hasta llegar a mis brazos. Porque creo en el amor. Como tú. Y por nuestro amor dejaré a todas esas amantes llorando. Las personas no son buenas. Yo no soy bueno. Y lloro por eso. Lloro porque nuestro amor, tu amor, me hace bueno. Vuelve. A través de esta noche infinita bajo el cielo estrellado. Vuelve. Las campanas han empezado a repicar la insistente pregunta. Digo sí. Sí. Vuelve. El cerezo ha vuelto a florecer y sigo derramando lágrimas. Intentaré explicarlo otra vez entre mi llanto. Me perdí en un rincón remoto del planeta y nadie sabía decirme cómo regresar. Yo no era yo. Era otro yo intentando reconstruir mi yo. Intentando destruir nuestro amor para darle más fuerza. Ni siquiera, yo, sentía nada por esas mujeres. Ya te lo he dicho, mil veces, entre lágrimas. Siempre volvía contigo y me sentaba tristemente a tu lado. Porque entre tus brazos era capaz de percibir la belleza del mundo. Pero cuando me quedaba solo era capaz de percibir únicamente su miseria y su dolor, la tristeza y la fealdad del mundo. Y lloraba. Y me comportaba miserablemente. Contagiado por su fealdad. Infectado por tanta desproporción. Y esas mujeres formaban parte de esa enfermedad. Y no podía dejar de llorar hasta que volvía entre tus brazos. Mis lágrimas te piden perdón. Vuelve a través de la noche, quema los puentes, reconstruyamos nuestra historia. Esta noche, mientras te escribía esta carta he visto demasiadas imágenes de una belleza desbordante que me han hecho llorar porque me han recordado nuestra vida. Esto no puede morir así. Ven. No volveré a intentar cortarte las alas ni las ilusiones. Me convertiré en quien deseas que sea. Ven porque no estaré llorando demasiado tiempo.

(la página está a medio arrancar del cuaderno y salpicada de gotas… no de lágrimas, se dice el periodista, de whisky)