15 Sep

Estrip Art, per Alicia Marsans

per Alicia Marsans

(Estación de tren de Camallera, foto de Viki Tumeu)

Vivimos un momento con un tal exceso de imágenes que se nos pasan por delante maravillas y ya no las sabemos mirar, quien mira es la cámara en la que guardamos la imagen que nunca tenemos el momento de mirar o remirar, y cuando se mira; al contrario de lo que uno se espera, la vemos al doble del tamaño de un sello, eso es todo, le ponemos un corazón, después de un segundo de observarla, como mucho y fuera, a otra imagen, todo bien rápido, pero claro también nos perdemos lo que yo llamaría mirar, contemplar. Lo mismo pasa con la música, que la cantidad de música a la que accedemos es enorme, pero la calidad pésima, cada vez nos conformamos con menos y todo a una rapidez inaudita, eso sí. Leer más

14 Sep

2010 Write About Love, Belle and Sebastian

por Javier Avilés

 

Tienes que ver el sueño a través de las ventanas y árboles de tu sala de estar. Escribe sobre el amor. Asómate a la ventana, chaval, y dime que ves. Ladrillo, asfalto, metal. Todo arde. Los segundos se mueven si miras el reloj y el cielo se oscurece si miras hacia arriba… si miras hacia arriba no verás a ninguna chica en la cuerda floja… no hay cuerda floja tendida entre los edificios, solo cables eléctricos zumbando inaudibles. Y no se oscurece el cielo. El sol sigue quemando todo cuanto se mueve por aquí abajo. Y no hay hechizo que consiga detener el segundero del reloj, si lo hubiera no detendría el tiempo. Todo rueda hacia abajo. Escribe sobre el amor. Es una buena idea. Encontrarás una especie de llano en el declive en el que descansar durante algún tiempo. El amor nos salva, al menos por un momento. Ya hemos hablado de amor y tu no quieres que hable de amor. Tú quieres que hable de tu madre. Tú no quieres que hable de tu madre, no podrías soportarlo. Tienes que olvidar todo esto. Escribe sobre el amor. Invéntate una historia de amor y vívela. Olvídate de todo esto y sigue adelante. Camina sin mirar atrás, no te detengas en las encrucijadas aunque tengas el pie hinchado y el cansancio te empuje a esa sombra junto al río en el que acabas de perder una de tus sandalias. Sujeta tu ropa con agujas y evita que se te claven en los ojos. Duele caminar con esos pies, pero el camino es un descenso sin fin. Puedes rodar hasta el fondo del abismo pero no te lo aconsejo. Es imposible remontar el camino después. Nuestras vidas son los ríos, así que busca un remanso a la sombra y escribe de amor, almuerza en la azotea en el descanso del trabajo y escribe de amor. Busca alguien a quien amar, alguien que no seas tú, ni tu madre, ni ¿tu padre? Alguien cuya belleza te deslumbre, cuyo carácter te subyugue, cuya compañía se haga imprescindible, con quien bajar la cuesta hasta el final. Escribe de amor, joder, y deja ya esta puta mierda. El mundo ya es suficientemente oscuro y sucio como para que vengas a tirar más miseria sobre él. No importa ni quién eres ni de dónde vienes. Eres un individuo único e irrepetible. Somos son fruto de la combinación, del azar, si quieres, no hay que darle más vueltas. Acéptalo, no importa quién, ni cuándo, importa el ahora, el ya. No hay futuro, recuerdas. Solo un presente continuo. De igual manera no hay pasado. No hay pasado para ti, no hay pasado para mi. Y si te miro ahora… deja que te mire… bien… no hay pasado, pero viéndote no me parece que te haya ido tan mal… en fin, chaval, ¿qué más quieres que te diga? Toda esta historia no me interesa demasiado. Podría decir que incluso empieza a irritarme. Pongamos que existe una especie de oráculo que previene de futuros acontecimientos. Pongamos que me previene de la llegada de un periodista con magnetofón o de un joven calzado con una única sandalia. Esa persona será el causante de mi muerte. Pongamos que ese mismo oráculo te anuncia que matarás a tu padre. Dejemos de lado lo de la madre… lo dejamos en el plano teórico… no te pongas así, ya te he dicho que no tratamos ese tema… ¿por dónde iba?… vale, como te anuncia que matarás a tu padre agarras la grabadora y te vas de casa. En vez de subir a un autobús decides caminar por el paseo junto al río. Entonces oyes los gritos de la anciana y la ves en medio del río. Te pide que la ayudes a salir. Entras en el río, levantas a la mujer en vilo y la sacas del agua. Pero pesa más de lo que aparenta. Tropiezas con una piedra y pierdes una zapatilla. La dejas en la orilla y sigues caminando como puedes hasta aquí. La verdad es que no entiendo que fijación tiene el destino con los pies y el calzado. Quiero decir Destino. Y aquí estamos, dos líneas en descenso acelerado cruzándose. Podemos hacer caso al Destino o podemos ignorarlo. Porque ya lo has visto, el Destino no te predice lo que va ocurrir, el Destino se encarga de que eso que ha dicho que va ocurrir suceda. El Destino es un cabronazo que fuerza las situaciones para que se acomoden a su punto de vista. Ahora bien, podemos decidir. Hemos llegado hasta aquí, a este cruce, y estamos cara a cara. Podemos hacer lo que el Destino quiere que hagamos o podemos hacer lo que queramos. Vivir, por ejemplo. O escribir canciones de amor.

13 Sep

“John Ford a París”, Capítol 46

per Maiol de Gràcia

En John Ford pitja el botó d’ignició i la nau surt disparada.  La va llogar amb  la ferma intenció d’explorar geometries ignotes que li diluïssin l’espessor sanguínia, la paràlisis física, el mar de dubtes confortables.  La lluita continua, n’està plenament convençut. No pensa rendir-se per molt que la decrepitud li trepitgi els talons. Prem l’accelerador i desapareix rere els confins de la Via Làctia.

La nau té ordre expressa de no establir cap ordre establert. Només s’ha d’aturar on li plagui, sigui per idoneïtat mediambiental, sigui per instint mecànic.  Un cop a terra, quan obri les comportes, en John sortirà a passejar.  Tot el que observi serà digne d’estudi. Descriurà els escenaris pel pur vici d’escriure. No en traurà res, de tot plegat, i poc abans de traspassar se’n desfarà amb la resta d’andròmines acumulades durant la seva curta estada a la terra, la majoria tan anacròniques com la percepció que en conservi.

Porta dues hores de vol i el casc el comença a incomodar. El seu propi baf el retorna el desagradable impacte provocat per l’ambient moribund de l’habitació de la  tieta Dolors cada vegada que la visitaven, durant les vacances de Nadal, els deu anys que hi va malviure estirada. Ha vist passar fugaçment centenars de planetes de diversos colors i mides, i només pensa en tota la gent que ha vist emmalaltir, patir i morir, en el daltabaix de les distàncies, en les  petites lluites, tan de mentida, i per altra banda tan necessàries.

El cap li pica, necessita rascar-se, es treu el casc, es rasca, se’l torna a posar, es corda el cinturó de seguretat, desendolla el botó automàtic, busca el primer planeta visible i fa un gir sec de volant.

12 Sep

Merles (1a part)

per Xavi Ballester

Vindré, mare, demà

la nit haurà passat

de llarg aquest silenci

de colp definitiu.

(Teresa Pascual)

 

La seva és l’única finestra encesa. És l’última veïna que queda en tot l’edifici. Per això pot tenir el volum del televisor tan alt com vulgui. Ningú altre, llevat d’ella mateixa, el sentirà.

Tot i així, no ha pogut copsar el nom, era quelcom semblant  a “abraces” o “atanses” o potser ha dit “arcades”. És un nom estrany, ara mateix és incapaç de retenir-lo. Del que està segura és que té moltes “as” i juraria que mai no l’havia escoltat abans perquè, si ho hagués fet, segur que el recordaria o potser no…Quan la presentadora l’ha pronunciat amb la seva veu musical, el nom ha sonat esbatanat, un d’aquests noms que s’eixamplen en dir-los, que tenen una força natural i confiada. Ara bé, no entén, però, de què carai riu la presentadora ni per què manté aquest somriure estúpid ni tampoc per què no deixa d’estarrufar-se els cabells cada vegada que repeteix la notícia:

 Trobades mortes més de cinc mil merles el matí de l’Any Nou a l’estat d’Arkansas.  Leer más

08 Sep

Estrip Art, per Enric Virgili

per Enric Virgili

És cert que mai no havia sobresortit per un tarannà gaire desvetllat. Era el primer a caure rodó en els banquets juvenils, i el seus nuviatges solien ser efímers, nonats, de finals lacrimògens. Aquella mirada més i més enterbolida, el tremolí a les cames, i la flonjor dels dits rabassuts havien acabat confirmant a tothom qui volgués observar-ho les premonicions més pessimistes sobre el caient definitiu que acabarien adoptant-li tant el gep incipient com la panxa arrodonida. Per no parlar del creixement sostingut de les orelles, del nas o de la llana del clatell. I les celles esborrifades, selvàtiques!

Avui l’he trobat davant del portal. Abans que em confessés, amb una veu timbrada com mai no li havia sentit, que havia cremat la novel·leta en vers –d’aquí segurament les celles mig socarrimades– ja m’havia fixat que les seves orelles eren més petites que abans, i el nas, més modest. Tot ell semblava relativament estilitzat, més alt fins i tot, sense aquell botinflament tan llastimós de qui es complau a versificar dia i nit. Leer más

07 Sep

2009, Ulysses, Franz Ferdinand

por Javier Avilés

  

¿Por qué has vuelto? No eres Ulises y esta habitación no es Ítaca, isla áspera, pero buena criadora de mozos. Tal vez esto sea Eea y acabes convertido en cerdo. O quizás, puesto que su localización no aparece en los mapas ni su nombre escrito en ningún sitio, estés atrapado en la cueva de Polifemo, dispuesto para el banquete. No eres Ulises, chaval, nunca, nunca, volverás a casa. Vamos, coloquémonos. ¿No? Bien hecho. Beberé yo, entonces, como siempre. Tú puedes quedarte ahí, sentado, como siempre, con tu estúpido trasto grabando el silencio, como siempre. De todas formas tú tienes que saber mejor que yo lo que pasaba durante esos años. Deberían ser tus años del despertar a un mundo luminoso que creías que iba a ser tuyo. El diez se acercaba. Habíamos dejado atrás la locura mileniarista. Aceptábamos el inexorable y prosaico paso del tiempo. Una fecha en el calendario no significa nada. Creemos que nuestra arbitraria forma de medir el tiempo tiene consecuencias cuando el tiempo es una magnitud que se escurre entre los dedos. Creemos que poniéndole nombre podemos dominarla. Poner nombre a una cosa no es conocer su verdadero nombre. Solo el verdadero nombre, aquel que permanece oculto y que nunca nos será revelado, confiere verdadero poder sobre las cosas. Si conociéramos el verdadero nombre del tiempo, y no es Tiempo, lo podríamos controlar a nuestro antojo. Como no es así, todo transcurre en la dirección de la flecha… una gigantesca flecha que señala una tumba con nuestro nombre y en la que se puede leer USTED ESTÁ AQUÍ. No quiero repetirme, chaval. Pero vayamos a ello de nuevo. El fin del mundo no llega, el desastre no se produce la noche de fin de año. El mundo sigue adelante aunque hubiésemos querido pararlo. Las torres caen. El futuro es un horror de devastación o, proféticamente no hay futuro. Ese es nuestro legado. Entonces vosotros, para quienes el futuro debería ser brillante y prometedor volvéis al pasado, creéis reinventar el punk, creéis que se puede reventar el sistema con vuestra música, rescatáis la vieja fórmula, sexo, drogas y rock’n’roll, y os lanzáis a la calle en busca del último festival, de la última sustancia sintetizada en laboratorios clandestinos y creéis ser Ulises recorriendo la ciudad desde la mañana hasta la noche en busca, en busca, ¿qué buscáis? Yo tengo mi pastilla de jabón con aroma a limón y una patata en el bolsillo. ¿Qué tenéis vosotros? Una botella de agua “mineral” (perdona si me río) vendida a precio del mejor whisky, un sobre con sonrientes pastillas y ansiedad, mucha ansiedad, una continua e imbatible ansiedad que se contagia a todo cuanto os rodea. Una ansiedad que os congela la sangre y consigue que os quedéis inmóviles ante el escenario con el corazón sincronizado con la cadencia que transmite el bajo: la-la-la-la, hoo-hoo-hoo, you-‘re not U-ly-sses, hoo-hoo-hoo, la-la-la-la, hoo-hoo-hoo. No-e-res-u-li-ses. Y el borboteo de la ansiedad gestándose en el pecho, esa sensación que pone a los pulmones a punto de explotar , desaparece, creéis que desaparece tras la pastilla con la cara estampada de ese simpático personaje de dibujos animados que veías de niños y no puede ser malo si lleva la carita adorable de esa figura de plástico que guardabas como un tesoro, no puede perjudicarme si mis padres me ponían una y otra vez la colección de cintas de VHS donde aparecía ese entrañable personaje de las pastillas, en episodios de veinte minutos o en películas de hora y media, y no te importaba dónde estaban tus padres mientras la cinta desgranaba capítulo tras capítulo las aventuras del personaje que patrocina la pastilla que tragas con un sorbo de agua de tu botella de plástico y el mundo se ensancha de repente y todo es un gran televisor que emite veinticuatro horas al día tu serie favorita de dibujos animados, mientras en el escenario te dicen, no, no, no, no eres Ulises, nunca, nunca, nunca llegarás a casa. Y piensas, pensáis, que quién quiere volver a casa. Porque también habéis oído otras frases que pronunciábamos mientras pensábamos que estabais concentrados ante la pantalla del televisor. Frases bonitas como que hay que elevar una oración a los dioses para que el camino sea largo y esté lleno de aventuras. Pero también sandeces como que hay que vivir deprisa y morir joven para ser un bonito cadáver en la lista de los de veintisiete, y chorradas murmuradas en broma como un chiste rancio sobre si las drogas son malas, míralas, ahí sobre el mostrador, ¡aquí está la droga!, ¿te hace algo?, ¿te muerde?, ¿te pega?, ¿te araña?, ¿salta y te coje de los huevecillos? ¡Qué va a ser mala, hombre…!

06 Sep

La vida és un  teatre

Antoni Janer (http://www.antonijaner.com/)

 

Les nostres existències estan presidides pel tòpic literari theatrum mundi (“el teatre del món”). El tòpic va néixer a l’antiguitat clàssica. El filòsof grec Epictet (circa 50- 125 dC), del corrent estoic, ja en parlà en la seva obra Enquiridió o Manual. És famosa la traducció al castellà que en féu Quevedo (1580-1645):

«No olvides que es comedia nuestra vida
y teatro de farsa el mundo todo
que muda el aparato por instantes
y que todos en él somos farsantes;
acuérdate que Dios, de esta comedia
de argumento tan grande y tan difuso,
es autor que la hizo y la compuso.
Al que dio papel breve,
solo le tocó hacerle como debe;
y al que se le dio largo,
solo el hacerle bien dejó a su cargo.
Si te mandó que hicieses
la persona de un pobre o un esclavo,
de un rey o de un tullido,
haz el papel que Dios te ha repartido;
pues solo está a tu cuenta
hacer con perfección el personaje,
en obras, en acciones, en lenguaje;
que al repartir los dichos y papeles,
la representación o mucha o poca
solo al autor de la comedia toca.» Leer más

05 Sep

Cap. 24, Transatlántico

por Dioni Porta

Witold Gombrowicz escribió Transatlántico entre 1948 y 1950 mientras trabajaba en el Banco Polaco de Buenos Aires. La novela se editó en Argentina un par de años después, levantando una fuerte polémica entre la comunidad polaca por el modo en que arremetía contra la patria.  En 1957, se publicó en Polonia aprovechando una cierta liberalización política, y Gombrowicz quiso advertir en el prólogo que lo que “más miedo le daba era que la novela fuera leída de un modo demasiado estrecho y superficial”.

Comienza Transatlántico explicando cómo el protagonista, un escritor polaco de nombre Witold, que ha viajado a Buenos Aires en una comitiva de literatos, no puede regresar a su país que ha sido invadido por la Alemania nazi. A partir de ahí, Witold se verá inmerso en una confusa realidad en la que el miedo y la tristeza serán distraídos por una lucha por la supervivencia donde las gestiones con algunos compatriotas polacos para intentar conseguir un trabajo se alternarán con su presencia en actos oportunistas por parte de la embajada de Polonia, que intenta promocionar la patria a través de algunos ejercicios de retórica nacionalista alrededor de sus genios. Leer más

30 Jun

Declaració d’amor, per Dioni Porta

Declaro que vull ser la substància (ara elèctrica ara mucolítica ara gas ara pedra ara què) que s’obri pas a través del que faci falta. Siguin dificultats. Siguin interseccions que no es creuen. Sigui la reincidència. Sigui entre les escletxes. Del que faci falta fins a arribar a tu. Fins a l’autèntica tu. Fins a convertir-me en una síntesi incandescent a favor teu. En el rovell que es mereix un ésser històric com tu. Un ésser flexible i articulat com tu. Un ésser invulnerable al temps i a les seves manotes com tu. Com tu. I jo, previst. I jo, previst i preparat. Per travessar-te com un raig. Com una brotxeta. Com l’amor de la teva vida. Mentre et dic coses precioses. Que seré dúctil i mal·leable per tu. Que les teves aigües seran la meva religió. Que moriria de fàstic per tu. Que vull ser la riba de les teves ones. Xarop de la teva tos. El teu tallaungles i la teva crema hidratant. La teva llar i la teva dildo i el teu cafè del matí. Mentre t’espero. Mentre et dic que t’espero. Mentre et dic que no puc esperar més. I aquí estic. I tu ho saps. Compartint el meu desesper amb tu. Mentre et dic coses úniques. Que vull ser la teva substància. Que vull ser la teva insubstància. Que vull ser la teva elecció d’absurd. Que mai m’acostumaré a tu. Jo poso la tristesa i l’humor. Tu, la ira i el carisma. Amb amor t’ho dic. Serem collonuts. Gairebé irreals. Gairebé imaginaris. Gairebé casuals. Parlaran de nosaltres. Amb el cor i el fetge t’ho dic. Amb els ronyons i la punta de la fletxa. Amb les ulleres t’ho dic. T’ho dic. T’ho declaro, eh, idea meva?

29 Jun

2008 Salute Your Solution, The Raconteurs

por Javier Avilés

Creo que nos hemos desviado de la cuestión importante. A ver si entre los dos podemos enderezar esto, chaval. Escúchame, quizás puedas ayudarme. A veces reflexiono con preocupación sobre mis mejores intenciones. Siempre acabo estropeándolo todo. Creo que he creado demasiados problemas que al final acaban afectando a los demás. Lo intento, no tengo más que buenas intenciones, pero soy un pozo de mierda, un cubo de basura a donde va a parar todo. Y cuando algo cae dentro, dentro de mí, de mi cabeza, ya nadie quiere saber nada. Me refiero a todo en general. A ti también te ha salpicado la porquería. Es inevitable. Si subes la montaña de basura puede que al final tengas una buena vista del paisaje. Pero el olor es insufrible, ¿verdad? ¿Puedes ver algo cuando revisas las grabaciones lejos de este hedor? ¿Le puedes poner algo de perspectiva desde la altura de tus intenciones? Joder, chaval, ya no sé ni de lo que estaba hablando… lo que intentaba… a la mierda, volvamos a la cuestión principal… ¿de qué va todo esto? Vienes aquí cada jueves, pones en marcha tu estúpido aparato y esperas que yo hable y hable y hable. Te llevas sin permiso un cuaderno para cotillear en mis cosas privadas. ¿Te ha servido de algo la lista de la compra, la clave del wifi, las direcciones de amigos a los que hace siglos que no veo, el número de teléfono de mi dentista? No sé porque sigo aceptando tus visitas. Bueno, sí lo sé, pero quiero hacerte creer que no lo sé. La vida es así, chaval, una serie de casualidades sin causalidad en la que cada decisión determina la siguiente. Podría estar huyendo bajo una identidad falsa si aquella vez, la única que tuve una pistola en mi mano, hubiese disparado al pianista. Quizás no hubiese sabido usarla, aunque no me faltaban ni ganas ni motivos para reventarle la cabeza a aquel imbécil. Pero la dejé sobre la mesa y me fui para no volver. Sabes, aún recuerdo con nitidez el sonido que hizo el arma al depositarla sobre la madera y como al empujarla hacia el centro chocó con los vasos y las botellas y el cenicero. Todavía me despierto en medio de la noche cuando esos ruidos vuelven en forma de pesadilla. Creo que fue lo mejor que hice en la vida y creo que fue lo peor que hice en la vida. Muchas cosas dependen de ese gesto, de esa renuncia. Tú, por ejemplo. Ah, sí, chaval, aquí llegamos a la cuestión fun-da-men-tal en toda esta historia. Claro que conocí a tu madre… déjame pensar, ¿verano de 1991?… ¿cuándo naciste tú?… [ríe]… no te alteres… puede ser una simple casualidad… otra más… tú lo sabías cuando viniste, y yo lo supe en cuanto te vi entrar… pero no te equivoques… aunque fuese así, y hay formas de comprobarlo, no hay nada que nos vincule… ¿conoces la teoría del gen egoísta? Según ella no somos más que el envoltorio que usa, al parecer de forma no muy eficaz, nuestro ADN para perpetuarse. El sexo es la forma que tiene la genética de satisfacernos para que sigamos procreando. Así puede seguir expandiéndose… aunque es tan efectivo que acabará extinguiéndose. Su carcasa física consume demasiados recursos y los de este planeta son finitos. En fin… si esperas algo de mí, creo que voy a decepcionarte. No soy más que un receptáculo. Y estoy podrido por dentro. Si quieres saber algo pregúntale a tu madre. Lo que ella te diga será todo lo que debes saber. Yo soy una tumba. La tumba de mis cromosomas.

[Silencio. Bebe]

Hasta aquí hemos llegado, ¿no te parece? Si en todo este tiempo no has descubierto lo que querías saber, que siga hablando a este estúpido aparato no servirá tampoco, ¿Qué más quieres? ¿Más delirios de viejo consumido? ¿Más historias de degeneración, drogas, alcohol y sexo? ¿Te he contado historias de esas? [ríe] Supongo que eso es lo que estabas buscando cuando viniste, las viejas y míticas historias del rock and roll… excesos y mujeres, inodoros explotando y habitaciones destrozadas, juergas y peleas y orgías, sonidos desastrosos y escenarios precarios y el guitarrista saltando al público a golpear al imbécil que le ha tirado una lata… vivir sin una sola pausa más y tomar la ruta hacia la satisfacción que otros, que siempre parecen estar de vacaciones ya han tomado, ¿no?, ¿no, chaval? ¿eso querías, no? Porque eso es lo que piensas, que mi vida ha sido fácil, que estoy todo el día tumbado sin hacer nada, que no tengo PROBLEMAS. Eso es lo que crees, ¿no?, ¿que tengo todo lo que quiero y que hago esto solo por fastidiarte? Pues tienes razón.

[risa]

¿Tienes una solución?

Tendría que conformarme con lo que pienso. Y pienso mucho en Patricia, tu madre. Dale recuerdos de mi parte.