11 Jul

Las sardinas

por Jean Murdock  @CgAjeanmurdock

Las sardinas vienen de la lata, y lata siempre la hay porque la gente, aunque se muestra tacaña en otras cosas, la lata la da mucho y bien, así que sardinas siempre habrá. (Además, como dice la Rata en El viento en los sauces: «[…] acabo de ver, con toda claridad, un abrelatas en el aparador de la cocina, y todo el mundo sabe que eso significa que hay sardinas cerca en alguna parte». De modo que puede que las sardinas también vengan del ingenio de una rata, que no por casualidad rima con conserva.) En la lata pone que su peso escurrido es uno y el neto es otro, pero, cuando se te escurre una lata, siempre pesa lo mismo –algo más si se te escurre desde muy alto. Y cuando dicen que en el metro vamos como sardinas, tampoco es del todo cierto. De serlo, iríamos unos boca arriba y otros boca abajo, y el billete no podría costar lo mismo si fueras boca abajo, porque se te caería al suelo como en esas atracciones de feria y lo perderías y habría que comprar otro, junto con todas las otras cosas que se caen de los bolsillos cuando estás al revés, y por lo tanto debería haber algún tipo de subvención para la gente que viaja boca abajo, porque se le escurriría todo y entonces sí que pesaría menos, y eso sería una lata. Con las sardinas se hacen buenos bocadillos –siempre que no estén durmiendo, como las de Silverstein–, pero no puedes comértelos en el metro porque podrías manchar de aceite a todo el mundo. Si te gustan más en tomate o en escabeche, entonces no mancharás de aceite a nadie.

 

10 Jul

Desde la caja de libros X

por @librosfera

No recuerdo dónde lo leí o a quién se lo oí decir, pero coincido con la sentencia: nada tan divertido como el humor sectorial. Al menos en mi caso, un 99% de las bromas sobre lo que sucede entre las cuatro paredes de una biblioteca o entre las personas que allí trabajan, si no me hace reír al menos me hará gracia (¡Soy una persona muy seria, yo! No me río con cualquier tontería…).

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08 Jul

Los niños tontos

Los niños tontos_Media Vaca_cover«Una noche de gran luna, el niño del cazador robó la escopeta y se fue en busca de los árboles, camino arriba. El niño cazó todas las estrellas de la noche, las alondras blancas, las liebres azules, las palomas verdes, las hojas doradas y el viento puntiagudo. Cazó el miedo, el frío, la oscuridad. »

Ana Mª Matute (1925-2014) dijo que escribía porque no sabía hablar, algo con lo que sus lectores no están de acuerdo pero que le han agradecido infinitamente. Se declaraba a sí misma como una nena solitaria, distraída y desmañada, además de inocente. Fue una niña de la guerra y tras ella aprendió a mirar las cosas y los seres con otros ojos, a oír con otros oídos. A partir de ese momento, cada palabra que salió de su boca, cada línea que salió de sus manos se convirtió en un bálsamo para los lectores. En enero del 98 entró a formar parte de la RAE con el discurso ”En el bosque”, un texto que de no conocerlo, deberían leer de inmediato.

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06 Jul

La sopa que va arribar del futur

Un microrelat de Josep-Ramon Bach

Tota la família estava asseguda a taula quan la mare va entrar amb la sopera.

—Avui, fills meus, tastarem la sopa que ens ha enviat l’oncle Robert des d’Amèrica. Un nou invent d’aquell país. És una sopa preparada: només cal afegir-hi l’aigua i fer-li arrancar el bull.

Amb fruïció, tots van engolir aquella menja exòtica i saborosa. Eren dels pocs elegits que, en època de privacions, podien gaudir dels invents de la modernitat. Acabada la guerra, Barcelona era una ciutat aïllada i trista.

Van passar uns quants dies d’ençà d’aquell dinar memorable, i, un matí, el carter els va dur notícies de la família de Nova York. En una carta la tia Nelly els deia que l’oncle feia dies que havia mort i els preguntava si ja havien rebut les  cendres.


Microrelat inclòs al recull El  ventríloc tartamut (Témenos, 2015)

Josep-Ramon Bach (Sabadell, 1946) és poeta, narrador i dramaturg. Entre els seus llibres  destaquen els que fan referència al mite personal de Kosambi: “Ploma Blanca” (Poesia Oral Africana), “L’Ocell Imperfecte” (Premis de la crítica Serra d’Or i Cavall Verd), “Viatge al cor de Li Bo” i “Kosambi, el Narrador”, així com “Viatge per l’Àfrica” i “El Gos poeta” escrits per a infants. Entre els més recents, els poemaris “Reliquiari”, “El laberint de Filomena” (Premi Cadaqués a Rosa Leveroni), “Versions profanes” i “Desig i sofre”, i dos llibres de teatre “Diàlegs Morals sobre la Felicitat” (Premi Recull) i “La Dama de Cors se’n va de Copes” (Premi Lluís Solà).

 

Més microrelats a La bona confitura , el blog de Jordi Masó

05 Jul

Amoreta

per Xènia Ribas @canetmar80

En Gustau és un home ja madur (presumptament), que frega la cinquantena. És tot seriós i distant. Sorrut i més sec que una llonganissa. La seva neboda Berta, que té quatre anys i que veu molt de tant en tant (el molesten les mostres d’efusió espontànies dels infants), diu que el tiet Gustau no és blau ni diminut però s’assembla molt al barrufet rondinaire.

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