13 Jul

Bret Easton Ellis le pasa la rata a Don DeLillo

por Dionisio Porta

En esta nota realizaremos una rápida comparativa entre Patrick Bateman, el protagonista deAmerican Psycho, de Bret Easton Ellis, y Eric Packer, personaje principal de Cosmopolis, de Don DeLillo, por si el análisis de ese par de yuppies arrojara alguna información alrededor de la evolución socioeconómica del periodo transcurrido entre ambas novelas (1991-2003). Se ha hablado bastante sobre American Psycho como complemento oscuro a La Hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe, publicada cuatro años antes, pero creo que no existe tanta bibliografía comparativa entre Bateman y Packer.

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12 Jul

ITACA XXI

per Xavi Ballester

La languidez de los últimos días del verano. El mar y su misma indiferencia de cada día. La arena, esperando siempre. Barcas y botes varados. Y las atracciones de la feria cubiertas con lonas de plástico para no mostrar la tristeza de sus carricoches vacíos y sus bombillas apagadas. Apenas cinco meses atrás, le parecía que todo aquello no acabaría nunca, pero, un año más, la temporada de playa llegaba a su fin.

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07 Jul

Bonus track 1: La banda de los corazones solitarios del Sargento Pepper

por Javier Avilés

Buenos días, querida Rita:

Leí en las noticias sobre el único e incomparable Billy Shears, su cráneo reventado tras el accidente y la gente arremolinándose alrededor del coche como si esperasen para entrar al espectáculo del Señor Kite, mientras el semáforo seguía cambiando de rojo a verde a pesar de que el tráfico estaba interrumpido. Y entre la multitud estaba ella, la chica con ojos de caleidoscopio. Entonces desperté, me caí de la cama, me bebí el té y me di cuenta que llegaba tarde. Ya sabes, debes ir a trabajar pero no quieres, te sientes cercano a la depresión, todo el mundo sabe que no hay nada que hacer, todo está cerrado, como en ruinas y todo al que ves está medio dormido y tú estás sólo, estás en la calle y hay cuatro mil agujeros impidiéndote avanzar. Y quieres imaginar que navegas por un río bordeado de mandarineros bajo un cielo de mermelada y que un taxi de papel de periódico te espera en la orilla para llevarte a tu destino, quizás a la estación donde la chica de ojos como caleidoscopios o al cruce en el que la chica de uniforme aparece y entonces no ves el semáforo y empieza la leyenda sobre la muerte del único e incomparable y volvemos a empezar.

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06 Jul

“John Ford a París”, Capítol 8

Dia -20

per Maiol de Gràcia

20La interminable successió de dies. La repetició d’actes mundans. La degradació de certes sensacions físiques. La manca pretesa de pretensions – i la desídia com a resposta. La indiferència davant de tantes i tantes reaccions preconcebudes. El tic tac del silenci digital. Haver nascut aquí i no allà. La importància i l’estupidesa del fet en si. La recerca com a droga química. Enganyar l’engany. Tres o quatre pilars bàsics prostituïts pel coneixement. L’obvietat estafada. Una cançó que s’apaga per sempre. Una nova tendència en l’ambient. L’ambició irrisòria de l’home. Petits monstres de mandíbules desbocades. L’amistat com a argument. El pretext d’una dificultat innata. Quaranta anys exhalant boques de metro. Carrers paral·lels, perpendiculars, paral·lels. Una cultura que t’oprimeix. L’amor i l’odi quan dansen, macabres, sense convèncer a ningú. Les tres creus observen el mar en calma.

05 Jul

Corrosión. Capítulo 4. Biblioteca Clarà

por Dionisio Porta

Mis hijos me preguntaban por lo que hacía. A qué me dedicaba. Por qué no tenía trabajo. Estaban muy intrigados. Claro que trabajo, pero no me pagan, respondía yo. Pero, qué haces, insistían los niños. Frecuento bibliotecas, cariños míos.

Mis hijos conocían bien las bibliotecas de nuestro barrio, pero eso no servía para aclarar lo que yo hacía, así que decidí organizar una suerte de excursiones bibliotecarias. Hubo varias, pero una de las que recuerdo con mayor fulgor fue la que hicimos a la Biblioteca Clarà, situada en la calle Doctor Carulla, en pleno corazón del Districte de Sarrià-Sant Gervasi.

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04 Jul

Amar desde una trinchera. Les dernières années de Guillaume Apollinaire.

por Steven Forti

 A finales de julio de 1914 Guillaume Apollinaire se encuentra en Deauville con el amigo dibujante André Rouveyre. Estan realizando un reportaje para la revista Comoedia sobre la vida mundana en una de las localidades de veraneo más cool del norte de Francia. Deauville, por cierto, se convertirá en los meses siguientes en un sanatorio para los heridos de la Gran Guerra. Ahí un joven Pierre Drieu La Rochelle escribirá sus primeros íntimos poemas. Deuville, la capital de los sanatorio mundanos.

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01 Jul

Estrip art

Mirall de mar, Aleix Clos

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Ara quan m’aixequi aniré fins aquella paret baixa, m’abocaré una mica i veuré el mar. A vegades tinc por de veure el mar. Si està remenat, o picat, si belluga enfosquit, em fa angúnia. Sovint vinc a seure aquí per descansar de la gent i la seva xerrera. Però com que hi ha aquesta paret que els paletes van refer de pressa i corrent, aquesta mena de barana sense ni arrebossar, resulta que si estàs asseguda a terra veus el cel però no veus el mar.

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30 Jun

1970 Sweet Jane, Velvet Underground

por Javier Avilés

 

A algunos les gusta salir a bailar y otros, como yo, tienen que trabajar. Estoy en una banda de rock, pero es solo trabajo, simplemente, interpreto mi papel y ya es demasiado tarde para darme la vuelta y odiar mi impostura. La asumo. Soy quien soy, un villano que guiña el ojo antes de desaparecer saltando por una ventana. La vida conlleva la muerte. And that life is just to die. Leer más

29 Jun

Dietari 2: Crònica, freaks, caniches i altres accidents periodístics

per Jordi de Miguel

“El escritor y crítico de arte John Berger ya reveló hace tiempo, en Modos de ver (1974), cómo nuestra forma de mirar afecta a nuestra manera de interpretar y de comprender la realidad. En un estudio posterior titulado sencillamente Mirar (1987) y dedicado principalmente al arte de la fotografía, establece una distinción, dos modos de mirar: accidental y esencial. Una distinción que considero productiva y trasladable a las formas de mirar y de contar de la crónica. Para empezar, Berger le adjudica, como no podría ser de otro modo en arte, pero que no suele suceder en periodismo, estas formas de mirar a dos sujetos, a dos fotógrafos: Henri Cartier Bresson y Paul Strand. Afirma el crítico que el ideal de la fotografía, dejando a un lado por un momento la cuestión de la estética, es atrapar un momento histórico y es esto lo que revelan las fotografías de uno y de otro. Salvo que su forma de representar esa realidad, ese momento histórico, es divergente. Cartier Bresson juega con lo accidental, busca lo espontáneo: ese momento en el que está a punto de suceder algo relevante o en el que ya está sucediendo. Es un instante significativo, clave, una fracción de segundo rescatada. Esa imagen contiene en sí misma la narración, el discurso, el momento histórico que se quiere plasmar y contar. Parte de lo anecdótico para trascenderlo.

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