El demonio se vista de izquierdas
por Carolina Montoto
Soy la doctora M., especialista en medicina familiar y comunitaria, y hoy estoy sulfurada. La olla a punto de estallarme como una cabeza de presión. O al revés.
Voy al banco y el empleado de turno me mira con condescendencia cuando le repito, y ya van tres veces, que no quiero un plan de pensiones, y menos comprar deuda del Estado. E insiste, raca raca raca, como si yo fuera menor de edad y no supiera lo que me conviene. Su mirada, ahora clemente. O aún viviéramos en los tiempos en que el espacio propio de la mujer era la cocina. Sin conexión alguna con el Gran Mundo, del que era excluida. Subida siempre sobre unos zapatos de tacón que le impedían avanzar al mismo ritmo que los hombres. Con una faja opresora que dificultaba que la sangre le llegara al cerebro. Leer más