11 Mar

La mozzarella de búfala

per Jean Murdock

La mozzarella de búfala se caza en libertad, que viene a ser siempre la del cazador, o al menos se ignora hasta el momento la existencia de una búfala que haya dado la libertad de hacerlo, lo cual no es de extrañar, pues, como indica su nombre, se trata de SU mozzarella.

El mejor modo de acercarse a una búfala para quitarle la mozzarella es bufándola. De hecho, esta táctica fue la que dio nombre al queso. En la noche de los tiempos, junto al horno de piedra abovedado ahíto de ardiente leña, un napolitano se sorprendió acuciado por un deseo irrefrenable de mozzarella porque quería hacer pizza. Sin pensárselo dos veces, dejó la masa en el horno con la mamma y salió al campo tras una búfala, que entonces tampoco tenía nombre. Sus primos lo acompañaron –empujados por el clásico vínculo sanguíneo a la italiana y, cabe decirlo, porque también querían pizza–, y lo arengaron con gritos de: «¡Búfala, búfala!». Y es que, cuando bufas a una búfala, esta no tiene más remedio que soltar la mozzarella para cubrirse la cara con las patas delanteras, pues le resulta harto desagradable el aliento ajeno en el hocico. Ahí es cuando hay que agacharse, coger la mozzarella y echar a correr. Luego está muy buena. Al pertenecer a la búfala de agua, hay que tenerla siempre en líquido.[1]

La mozzarella debe tomarse con mesura, pues el abuso de calcio produce cálculos renales. Buffalo Bill murió de una dolencia nefrítica. ¿Casualidad?

Cuando Carol y Therese salen de viaje llevan unos sándwiches que les ha preparado la madre de Richard. También hay encurtidos al eneldo, mozzarella y un par de huevos duros. Therese ha comprado una cerveza pero no la puede abrir porque no pidió abridor. La deja en el suelo del asiento de atrás. Días después esa cerveza reaparecerá rodando bajo el asiento delantero. La búfala se lleva las manos a la cabeza pensando en ella. Alguien debería abrir esa cerveza.

 

[1] Al volver también tuvieron que bufar a la mamma; llevaba demasiado tiempo en el horno con la masa.

 

09 Mar

Xitxarel·lo

per Xènia Ribas Beltran

En Jaume va deixar la Clara just tres mesos després d’haver tornat de Menorca.

– “Clara, això no funciona. Ja fa temps que no estem bé i…”.

I ella, atònita. “Que no estem…?”.

La realitat, però, és que quan es va reincorporar a la feina després de les vacances, en Jaume es va trobar una companya nova, l’Arlet, asseguda a la taula del costat. Al començament, varen ser uns cafès innocents a la màquina (d’aquells tan fastigosos i laxants). Després, dinars de carmanyola al parc, davant de l’estany dels cignes, que els miraven còmplices. D’aquí varen passar a treballar tantes hores com fos possible i, així, “ostres, que tard que s’ha fet… què et sembla si piquem alguna cosa?”. I, al final, feien l’amor compulsivament a qualsevol lloc, sentint una preferència especial pel lavabo del costat del despatx de la seva cap. Leer más

08 Mar

Garrot

Un microrelat de Marta Pérez i Sierra

Cada vespre després de sopar recullo el menjador i la cuina com si l’endemà m’haguessin de trobar morta i em fes angúnia que descobrissin la meva intimitat casolana, la minsa brutícia del meu dia a dia, i quan ho faig em blasmo amb la imatge colpidora de les restes de l’escorcoll dels mossos a casa de l’Abigail, tot barrejat i per terra, oberts calaixos i armaris, buides les lleixes. Obligats els mobles a vomitar el seu contingut. Les sis de la matinada, mossos i un gos detector de narcòtics, a la porta d’Abigail. Ensuma la desgràcia el gos, la vida llençada pels carrers, de bar en bar, de ratlla en ratlla. Els mossos s’emporten Abigail emmanillada, acusada. Feia mesos que li tenien el telèfon intervingut. A mi, sense motiu –em repeteixo que jo no he fet res de res– la por se m’ha instal·lat al ventre, i cada nit, amb cura, ho deixo tot ben net, per si de cas, de matinada, la llei i l’ordre truquen a la meva porta, vés a saber per què.


Microrelat inclòs al llibre Bavastells (Walrus Books, 2014).

Marta Pérez i Sierra va néixer a Barcelona l’any 1957. Amb Dones d’heura (Pagès Editors, 2011) va obtenir el Premi Jordi Pàmies 2010 de poesia de Guissona. També ha publicat el llibre de relats curts I demà, l’atzar (Ed. Setzevents, 2009) i els poemaris Sexe Mòbil Singular (Viena Edicions, 2002), Fil per randa (Bubok, 2008), boCins (Bubok, 2012) i Si goso dir-li un mot d’amant (Ed. Cims, 2013). El seu últim llibre és M’he empassat la lluna (Viena Edicions, 2015).

 

Més microrelats a La bona confitura , el blog de Jordi Masó

07 Mar

Garoina, garota

per Xènia Ribas Beltran

La Clara bussejava per les aigües límpides de la cala Pregona perseguint un peix llargarut i prim que l’havia encuriosida quan l’havia mirada amb aquells ulls rodons i tan, tan sortints que semblava que li haguessin de caure en qualsevol moment. Li va fer gràcia perquè li va recordar la veïna del 4t 2a. De sobte, va notar que l’animaló era força més veloç que ella. Es va sentir cansada i va decidir reposar una mica en una roca que fregava la superfície. Però quan s’hi va asseure…

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05 Mar

Desde la caja de libros XXXIV

por @librosfera

Una nueva serie en la sección dominical sobre bibliotecas.

Porque, a veces, salimos en las noticias…

 DOSSIER DE PRENSA

(primera entrega)

Robert Morin vivió una vida simple y frugal.

Según informó el Boston Globe, conducía un viejo Plymouth del 92. En su tiempo libre, leía – mucho. Y no comía nada sofisticado.

“Tomaba Fritos y Cocacola para desayunar, un sandwich de queso en la biblioteca, y algo precocinado para cenar porque sólo disponía de un microondas”, declaró su asesor financiero al Globe. “Era un caballero muy inusual.”

Morin trabajó durante años en la biblioteca de la Universidad de New Hampshire; allí ejercía de catalogador, cuyo trabajo consiste en describir por escrito los materiales nuevos que llegan a la biblioteca.

La semana pasada, la universidad anunció que cuando Morin murió en marzo de 2015, a la edad de 77 años, dejó su herencia a la universidad.

Una herencia de 4 millones de dólares.

(Continua en Independent)

***

El robo o la dejadez a la hora de devolver libros a la biblioteca se va a acabar. Al menos en Alabama, que ya ha comunicado a sus lectores sus nuevos planes para hacer cumplir estrictamente las normas: ahora existirá hasta la posibilidad de que el cliente que no devuelva un libro a tiempo vaya a la cárcel. La deuda que acumula esta biblioteca pública -la de Athens-Limestone- no es moco de pavo. Más de 200.000 dólares en libros atrasados, ya sea con intencionalidad o por mera irresponsabilidad de los usuarios.

Su nueva política incluye desde multas de 100 dólares a penas de prisión de 30 días, o incluso ambas cosas, como ha señalado el News Courier. La directora de Athens-Limestone, Paula Laurita, ha declarado que si las nuevas reglas son tan duras es porque hasta ahora se había estado robando con demasiada eficacia “tanto a la biblioteca como a los contribuyentes”, además de un obstáculo para la eficacia y el funcionamiento del establecimiento. “Y los contribuyentes esperan que nosotros protejamos su inversión, obviamente”, cuenta la responsable de la biblioteca, Laurita. “Hacemos todo lo posible para ser buenos administradores de los fondos públicos”.

(Continua en El Español)

***

Si buscas en Internet historias sobre bibliotecas públicas y Estados Unidos lo más probable es que tarde o temprano te topes con la frase “en pie de guerra”. La guerra a la que se refieren, y en la que las bibliotecas han estado inmersas desde los ataques del 11 de septiembre, es la defensa de la libertad de expresión y la privacidad – dos conceptos tan fundamentales para nuestra democracia, nuestra sociedad, y nuestra Constitución que uno no puede dejar de darse cuenta de lo poco que se ha mencionado su importancia durante la pasada campaña electoral. De hecho, más bien ha sucedido lo contrario: Donald Trump ha fomentado el silenciamiento de periodistas y la supresión de protestas políticas, mientras argumentaba que las agencias gubernamentales no estaban espiando lo suficiente a ciudadanos, especialmente musulmanes. Hillary Clinton no ha propuesto nada específico respecto al límite de la vigilancia, mientras su colega Tim Kaine ha prometido aumentar el espionaje. Mientras tanto, las bibliotecas públicas siguen siendo amenazadas por la vigilancia gubernamental, e incluso la actuación de las fuerzas de seguridad.

En el incidente más reciente, un bibliotecario de Kansas City, Missouri, fue arrestado simplemente por defender la libertad de expresión de un usuario en un acto público en el que participaba un antiguo cargo diplomático de los EEUU. Tanto el bibliotecario como el usuario se enfrentan ahora a una acusación criminal. El incidente tuvo lugar el pasado mes de mayo, pero pasó desapercibido hasta que varios grupos de apoyo llamaron la atención sobre la situación a finales de septiembre.

(Continua en The New York Review Of Books)

 

 

04 Mar

“Sortir a robar cavalls”, Per Petterson

Recomanat per Llibreria Atzavara

Sortir a robar cavalls, Per Petterson

Traduït per Carolina Moreno

Club Editor

Relats sobre l’experiència amb la natura, manifestos i textos sobre la recerca d’una forma de viure més pura i noble: el sector editorial està oferint publicacions recents i recuperacions de clàssics que ens parlen d’una vida més salvatge. Molts lectors trobem respostes i refugi en aquestes lectures. Per això, la traducció al català de Sortir a robar cavalls es fa tant oportuna.

El protagonista d’aquesta novel·la és Trond Sander, un home de seixanta-set anys que abandona la ciutat i s’instal·la en una cabana al bosc a l’est de Noruega, disposat a passar-hi els últims anys. A partir d’aquí, es construeix un relat intens de la seva vida, estructurat en dos moments: un present situat el 1999 quan es retira en aquest indret, i l’estiu de 1948 que el protagonista va passar amb el seu pare, just quan Noruega era ocupada pels nazis. Leer más

02 Mar

Curull

per Xènia Ribas Beltran

El sexe no li ha agradat mai. De fet, l’avorreix. No: de fet, el que li provoca realment és fàstic. Sempre li ha passat. Ben bé des que se li va començar a despertar l’instint. Les amigues la respecten però no poden evitar mirar-la de reüll amb estranyesa. No ho saben dissimular. I és que n’hi ha algunes de ben fresques, que potser no són nimfòmanes però que és evident que pateixen algun tipus d’obsessió malaltissa que les condueix a voler cardar compulsivament, ja sigui amb la mateixa persona o amb diferents en funció del nivell de decència (o més ben dit, d’indecència). Algunes, fins i tot, han tingut experiències amb el mateix sexe i, a ella, això ja li sembla un grau de depravació suprem. Qualsevol dia li diran que els atreu un gos o una cabra. O potser un ós rentador. Vés a saber. Leer más

01 Mar

Microconte per a nens bipolars

Un microrelat de David Arnau

Un dia et lleves fart de ser tu i decideixes pellgirar-te. T’esbulles els cabells, et pintes un somriure a la cara i surts al carrer trepitjant fort. Dius “Bon dia!” amb veu de tenor i dónes la mà com si empunyessis una arma. Bromeges, piques l’ullet, rius escandalosament i mires el cul a les dones. Encomanes entusiasme. Sedueixes, arrases, triomfes.

Al vespre, quan tornes a casa, has fet un munt d’amics nous, tens una amant italiana de vint anys i t’han nomenat cap de vendes d’una multinacional. Sopes, et dutxes, et pentines i, abans de ficar-te al llit, contemples al mirall aquella cara que no era la teva. Dins els llençols, la vella pell torna al seu lloc. Qui seràs, demà?


David Arnau (Barcelona, 1964) és empordanès de cor, filòleg de carrera i microescriptor de vocació. Fa de lingüista de doblatge i cinema des de 1987, i ha supervisat els guions de més de 1.500 pel·lícules. També és professor de l’Escola Catalana de Doblatge. Ha guanyat un parell de premis menors amb els seus “Microcontes per a nens…”, que publica regularment al seu blog “Avui tampoc trauré la pols

 

Més microrelats a La bona confitura , el blog de Jordi Masó

28 Feb

Mentides

per Xènia Ribas Beltran

Com cada dia, la guineu surt a passejar pel bosc encantat. Avui fa un sol espatarrant que li ressalta el pelatge pèl roig i que fa que li vingui més de gust que mai fer el tomb.

Quan fa un quart d’hora que camina, es topa amb la rateta que escombrava l’escaleta. La rateta la fita, tota sensual, i li pregunta que com li està el vestit nou que es va comprar ahir al mercat de sota del roure caigut. Ella la mira i amb prou feines pot reprimir la ganyota. Perquè la rateta menja tant i tant que ja fa temps que s’ha convertit en ratota. I a la ratota, que voreja l’obesitat mòrbida, aquella peça tan estreta i curta no li està pas gaire bé perquè se li escapen uns sacsons immensos per tot arreu. No, definitivament, no li queda gens bé. La guineu, però, li adreça un somriure entusiasta mentre diu la primera bòfia del dia: “aquest vestit és preciós i tu cada dia estàs més maca. No saps com et ressalta la silueta!”. Leer más

26 Feb

Desde la caja de libros XXXIII

por @librosfera

El texto de hoy, más largo de lo habitual (pero también más jugoso) es un préstamo. Su autora, Maria Bohigas, editora en Club Editor, lo publicó hace unos meses en el blog Cartes Elèctriques. Allí lo pueden leer en catalán y aquí, hoy, en castellano.

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La gran insurrección de los clásicos pide asilo en las bibliotecas

Si el autor hubiera sabido poner en este libro todo lo que tenía en la cabeza, Jean Valjean sería una especie de Job del mundo moderno – y su estercolero, todo el mal que contiene la sociedad de hoy (Victor Hugo) Leer más