10 Ene

“John Ford a París”, Capítol 58

per Maiol de Gràcia

L’HOME DE GRIS  (2a part)

Ha xuclat el cigarro i n’ha exhalat el fum. L’aire viciat l’ha embolcallat en una espiral de boira i n’ha diluït els contorns. Com era d’esperar, no m’ha respost. Ha seguit fumant i  allargant el coll cap a la llum com un llangardaix ressec.  Li he preguntat si volia més cafè i ha negat amb el cap. M’he dirigit al menjador i ja m’hi esperava assegut al sofà.

– Encara no m’has dit el teu nom.

-Joan.

-Quants anys tens, Joan?

-25.

-Ets d’aquí?

-No.

-Doncs parles un català excel·lent.

-Gràcies.

-Ara haig de marxar. Tornaré en un parell d’hores.

-Molt bé.

-Qualsevol cosa que necessitis, tu mateix. Leer más

09 Ene

Grande y rojo

Xavi Ballester

 

Es grande. Es rojo. Parece

del este porque los hombres del este son

grandes y rojos, al menos los que yo magino. Duerme

despatarrado ocupando todo el banco

del vagón de Metro que nos devuelve a casa. La gente

lo observa, seria, precavida, indignada. ¿Por qué?

Él sigue dormido, ajeno, grande, rojo. Si detienes la mirada

en su piel porosa, el rojo se torna lila, el lila

se cristaliza y el cristal se vuelve papel.

El Metro se detiene, las puertas se abren.

Unos salen, otros entran y lo miran.

El Metro arranca. Ahora ronca.

Al poco empiezan las risas. Alguien

propone despertarlo. Un chica desenfunda

una guitarra y empieza a tocar suave. Unos hombres

con las manos emblanquecidas por el yeso y el rostro tostado por el sol, de pie,

en círculo, no se inmutan. Un viejo atraviesa el muro invisible

que se ha alzado entre los viajeros agolpados y el durmiente,

se le acerca y se inclina hasta casi

rozarle los labios hinchados. Respira, dice.

Alguien silba, alguien silba muy fuerte. Dos chicas negras

ríen. Una de ellas lo fotografía con el móvil y teclea la pantalla.

El hombre del este ronronea, todos callamos. Suena la guitarra.

El hombre del este ronronea, todos callamos. Suena la guitarra.

Se revuelve sobre sí mismo y deja a la vista

el forro blanco de los bolsillos vacíos: “No tengo

nada, sólo tengo mis sueños que sueño

ahora aquí, ante vosotros, donde vosotros

no os atrevéis a soñar”, parece decirnos. Pero nadie

le escucha y el hombre del este sigue durmiendo.

El Metro se detiene de nuevo. La chica guarda la guitarra.

en una funda negra. Transbordo. Unos

bajan, otros suben. El espectáculo

ha terminado, el espectáculo vuelve a empezar.

Es grande. Es rojo. Parece

del este porque los hombres del este son

grandes y rojos.

 

08 Ene

Corrosión, Cap. 35. Autocrítica

por Dioni Porta

Empezaré esta nota echando pestes de Pornografía de Gombrowicz. Me aburrí tanto que no pude acabarla. Apenas un puñado de párrafos me sirvieron para constatar que no lograría establecer ninguna conexión con la novela; tirantez que no hizo sino aumentar a medida que iban pasando las páginas y avanzaba con ellas nuestra tensa relación. Después de unas cuantas escaramuzas de conflictiva lectura, opté por desistir sin albergar ninguna duda a la hora de culpar a Gombrowicz de semejante fracaso. Me dije que Pornografía no era más que un remake fallido de Ferdydurke, un regreso de Gombrowicz a sus temas de siempre —la forma, la inmadurez disfrazada de rigor y pautas de actuación o el eterno conflicto entre juventud y vejez, entre plenitud y no-plenitud— que había degenerado en un artefacto pastoso y aburrido que no ofrecía nada nuevo, sino más bien todo lo contrario, pues la novela acaba resultando una parodia intrascendente de las obras maestras gombrowiczianas. Aquel Ferdydurke o aquel Cosmos que lecturas tan entusiastas me habían provocado y que no habían encontrado en Pornografía una digna sucesora. Leer más

15 Dic

Estrip Art, “Poemes” de  Dioni Porta

Poemes,  Dioni Porta

 

RAONS

Els adults estan programats per pensar

i nosaltres fets per jugar.

Alimentar pelutxos. Empresonar-los.

Comptar llaunes buides des del cotxe.

Fer curses de daus entre molles d’entrepà

i assemblees de nines per fi polititzades.

 

Els caramels ens ensenyen a mossegar

i els escacs, que primer moren els sequaços.

L’univers és la rèplica somorta

del joc iridescent amb uns còdols.

 

Infància promesa però inacabada

per culpa de la raó,

innecessàriament carregada de raons,

sempre grunyint

amb l’ajuda de resums subjectius.

Plètora de doctrina

contra la fragilitat indestructible

d’un castell imaginat.

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13 Dic

“John Ford a París”, Capítol 57

per Maiol de Gràcia

L’HOME DE GRIS  (1a part)

He obert els ulls i l’he vist allà, assegut a la cadira, contemplant les teulades nevades de París per la finestra. No s’ha immutat ni quan m’he incorporat i el llit ha fet el seu grinyol característic. A mi tampoc m’ha sobtat la seva presència. De fet, ja feia dies que esperava el meu torn, i tenir-lo a casa m’ha fet sentir d’alguna manera alleugerit.

M’he llevat i he passat pel seu costat. M’he dirigit a la dutxa, he ajustat la porta i he deixat brollar l’aigua fins que el baf d’escalfor ha envaït tots els racons del lavabo. Quan m’he girat per treure’m el pijama, me l’he trobat a menys de dos pams, dempeus i de cara a la porta. M’he endut un ensurt de pebrots i he fet un bot enrere, he relliscat amb la humitat de les rajoles i de ben poc que no m’enclasto de cap contra la pica. Ja sabia pels amics com anava això de tenir el teu home de gris a casa, els patrons innocus d’acompanyament permanent i tota la resta. Una cosa molt diferent, però, serà acostumar-s’hi. Leer más

11 Dic

Corrosión, Cap. 34. Palabra, frase, conjunto y párrafo

Mi cofradía bibliotecaria era un clan numeroso, pero los más asiduos, aquellos que, ofendiendo a la propia naturaleza extrovertida del grupo, podríamos denominar como el núcleo duro, éramos el quinteto. Como ocurre con todas las asociaciones temporales de amigos,  parecía que nos hubiéramos repartido el territorio, de forma que uno de nosotros era ágrafo, otro adoraba las palabras, un tercero creía en el conjunto del relato o yo mismo, que adoraba las frases. Pero el pedazo más curioso de todos era el de Rosales, para quien la unidad literaria más trascendental era el párrafo.

Nuestro ágrafo estrella era Pere-Lluís, que no había escrito jamás ni media palabra, según juraba y perjuraba sin descanso para defenderse de nuestras recurrentes chanzas, a través de las cuales pretendíamos dibujarle la caricatura de escritor oculto con innumerables novelas guardadas en un cajón. Tal era su grado de conciencia para evitar la escritura, que incluso a la hora de comunicarse por correo electrónico, solía ser sumamente minimalista, temeroso de perpetrar cualquier partícula literaria, aunque fuera involuntariamente. Por supuesto, Pere-Lluís era el mejor lector, pero, parafraseando a Scott Fitzgerald, “eso era todo”. Leer más

08 Dic

Estrip Art, per Vicent Andrés Estellés

 

“No hi havia a València dos amants com nosaltres. 

Feroçment ens amàvem del matí a la nit.  
Tot ho recorde mentre vas estenent la roba.  
Han passat anys, molts anys; han passat moltes coses.  
De sobte encara em pren aquell vent o l’amor  
i rodolem per terra entre abraços i besos. 
No comprenem l’amor com un costum amable  
com un costum pacífic de compliment i teles  
(i que ens perdone el cast senyor López-Picó).  
Es desperta, de sobte, com un vell huracà,  
i ens tomba en terra els dos, ens ajunta, ens empeny.  
Jo desitjava, a voltes, un amor educat  
i en marxa el tocadiscos, negligentment besant-te,  
ara un muscle i després el peçó d’una orella. 
El nostre amor és un amor brusc i salvatge,  
i tenim l’enyorança amarga de la terra,  
d’anar a rebolcons entre besos i arraps.  
Que voleu que hi faça! Elemental, ja ho sé.  
Ignorem el Petrarca i ignorem moltes coses.  
Les Estances de Riba i les Rimas de Bécquer.  
Després, tombats en terra de qualsevol manera,  
comprenem que som bàrbars, i que això no deu ser,  
que no estem en l’edat, i tot això i allò. 

No hi havia a València dos amants com nosaltres,  
car d’amants com nosaltres en són parits ben pocs.” 

04 Dic

Corrosión, Cap. 33. El trabajo

 Explicaré una anécdota, pero antes permitidme una breve digresión. ¿Qué opináis del siempre espinoso asunto de la relación de los escritores con el trabajo? ¿En qué momento nos encontramos respecto a eso? ¿Qué ocurre con la cultura en general y con la literatura en particular? ¿Cómo inciden las nuevas tecnologías en la profesionalización del sector? ¡Jajaja, es broma! No sabría decir ni media palabra sobre estas cuestiones, aunque afortunadamente no andamos faltos de reflexiones y referentes que nos aclaran cómo y por dónde va el tema.

Yo apenas podría apuntar que a lo mejor ocurre lo mismo que ha ocurrido siempre. Que algunos —pocos— pueden ganarse la vida con su literatura, pero que a la mayoría de escritores les toca trabajar en algo más. Puede ser un algo dentro del ámbito del libro (traductores, correctores, editores, libreros, empleado en la Biblioteca Ramon d’Alòs – Moner), o un algo más alejado: profesores, operarios, contables, camareros, vigilantes nocturnos de cámping… Supongo que entre todos ellos hay mucha sensación compartida, empezando por la indignación (y necesidad de denuncia) frente a una sociedad, unas políticas culturales, un panorama editorial e incluso algunas personas concretas (corruptas e incompetentes) que obligan al escritor a secuestrar una porción muy relevante de su tiempo para ponerlo al servicio de un empleo regular que asegure unos medios económicos de subsistencia. O la sensación compartida de idealizar esa prosa vigorosa que resultaría si el escritor tuviera a disposición de su vocación todo el tiempo y la frescura mental que atesora. O la siempre entrañable sensación de pensar: ¿por qué otros en mi lugar? Leer más

01 Dic

Estrip Art, per Maria Serentill

 Mira, per Maria Serentill

2017

Mira-la. Què guapa que és! Joder, jo a aquesta me la faria… Si en té ganes, ens mira de cua d’ull. Ens està coquetejant. Ensenya les cames, va escotada. Aquesta ha sortit a buscar mambo, què fa si no tota sola aquí, ara, a aquesta hora? Busca, busca… és una buscona. Si no volgués, aniria amb un home que la defensés, que marqués territori, “és meva, no la toqueu”, però no va amb ningú; no té propietari, i les coses que et trobes pel carrer sense propietari, les pots agafar, oi? Diguem-li alguna cosa, acostem-nos-hi, a veure si s’hi posa bé, i si no, ja serem nosaltres que li farem entendre que en realitat, no sap el que vol. Ja sabem, que per elles, un “no” és un “potser”, i un “potser” és un “sí”.

És dissabte al vespre, i no em ve de gust estar-me a casa. La Mireia m’ha convidat a la festa del seu cosí, però ell i la seva dona em cauen fatal. No vull passar el vespre obligant-me a riure per bromes que no fan gràcia. A més, vull estar sola. Sola amb mi, sola amb la ciutat. El fred m’ajuda a pensar, a dedicar-me uns moments per mi, i per ningú més. Prendria una copa tranquil·lament a la barra d’un bar, per sortir després amb l’abric descordat; gaudint de la fresca nocturna, de les línies que dibuixen les llums dels fanals, de les ombres difuses de les cases, dels carrers que una llum groga opaca torna fantasmagòrics. Leer más