Consejos para niñas pequeñas
Mark Twain (1835-1910) nació durante una de las visitas del cometa Halley a la Tierra. Esto le sirvió de excusa para presentarse ante el mundo como un forastero incómodo y misterioso llegado desde el espacio, pero acaso ¿no fue una suerte de extraterrestre? o simplemente y como bien afirmaba el New York Times, fue “el humorista estadounidense más grande de su época”.
Consejos para niñas pequeñas, escrita en 1865 y publicada en 1867, arremete de forma socarrona e irónica contra los manuales y monsergas de comportamiento y protocolo de mediados del XIX, un material pedagógico y de obligado cumplimiento del que poco o nada aprendían los niños, pero que los padres creían imprescindible para enseñarles a vivir en sociedad. Twain convivió con este tipo de libros y como respuesta a esta encorsetada biblioteca del “saber estar” el padre de Tom Sawyer escribió este fabuloso libro de Consejos para niñas pequeñas, cuya intención era animar a padres y educadores a criar a niñas independientes y no a borreguitos cuyo único camino era la norma y los modales. Fíjense si no en algunas de las sugerencias que proponía para educar a futuras ingobernables:
