19 Sep

El aguacate

por Jean Murdock  @CgAjeanmurdock

El aguacate, también llamado palta, viene de Robert de Niro. Antes de aclarar esto, repasemos el origen de su nombre. Aguacate deriva del náhuatl ahuácatl, que significa «testículo». En palabras de Francisco de Criadillas, cronista de la época, la historia fue como sigue: Bautizólo [sic] un fablante de escasa imaginación que, absorto en la contemplación de aquél [sic] fruto hasta entonces ignoto, sintió cierto picor por debajo del vientre y, alcanzando a rascarse donde más le irritaba, iluminóse [sic] de pronto al aflorar a su mente la semejanza del receptáculo de su escozor con el susodicho fruto. Es decir, que algo le recordó a algo y, en fin, por qué usar dos nombres para decir prácticamente lo mismo. No son pocos los críticos que afirman que por eso los aguacates cuestan un huevo.

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25 Jul

Huevos

por Jean Murdock  @CgAjeanmurdock

A menudo oirás decir que no hay huevos para hacer esto o no hay huevos para hacer lo otro, pero huevos siempre hay. Basta ir al mercado o al súper y allí están, en sus hueveras, por docenas y por medias, y hasta por mitades si son rellenos. De allí vienen y allí vas por ellos. Sin embargo, a la gente le resulta más fácil decir que no hay, porque así no tiene que hacer nada. Las hueveras pueden ser de cartón o de plástico. Si son de cartón, mejor, porque el plástico es biodesagradable y acaba en La Gran Mancha de Basura del Atlántico Norte, donde se lo come un pájaro. Y ese pájaro ya no pone más huevos. La mancha es muy triste pero es verdad; lo cuenta Patricio Pron en La vida interior de las plantas de interior. Es un montón de basura que flota en el mar porque tiramos muchas cosas, más de las que necesitamos y sin duda más de las que usamos. Algunas las tiramos sin abrir. Y si los pájaros comen plástico y no ponen huevos, nos quedaremos sin pájaros y sin huevos, aunque tampoco es que estén ahí para nosotros. Pero entonces sí que no habrá huevos para hacer nada. Claro que también ponen huevos los cocodrilos, pero no hay huevos para quitárselos.

 

18 Jul

La mortadela con aceitunas

por Jean Murdock  @CgAjeanmurdock

Sin duda te habrás preguntado si la mortadela con aceitunas se hace poniendo primero la mortadela y luego las aceitunas o primero las aceitunas y luego la mortadela alrededor. Pues no, nada de eso. Se pone todo junto y luego se corta en lonchas. Pero si te comes primero las aceitunas, entonces solo queda mortadela con agujeros, que no es exactamente mortadela, porque la mortadela sola no tiene agujeros. Decir «mortadela sin aceitunas» cuando te comes las aceitunas es como llamar paraguas a un paraguas roto. De esto habló ¿el padre de Peter Stillman? en Ciudad de cristal: ¿podemos llamar paraguas a un paraguas roto? No, porque un paraguas roto es un oxímoron. Ya lo ves, falta un nombre para la mortadela con aceitunas que ya no tiene aceitunas porque te las has comido. Quizá se te ocurra a ti uno. De momento solo sabemos: a) que la mortadela con aceitunas se da únicamente de forma natural en un clima mediterráneo, como, casualmente, los olivos; b) que, en el caso de la mortadela con aceitunas, las aceitunas son siempre verdes y la mortadela, rosa; si la mortadela fuera verde y las aceitunas, rosas, pensaríamos que le pasa algo al universo, y c) que, dadas las infinitas posibilidades de combinaciones que nos ofrece, precisamente, el universo, es imposible afirmar que en algún lugar no haya, hubo o habrá mortadela verde con aceitunas rosas –y al universo no le pasa nada, salvo que, como la mortadela de aceitunas cuando te comes las aceitunas, está lleno de agujeros, por donde se cae Alicia –y por donde Mortadelo llega siempre a China.

 

11 Jul

Las sardinas

por Jean Murdock  @CgAjeanmurdock

Las sardinas vienen de la lata, y lata siempre la hay porque la gente, aunque se muestra tacaña en otras cosas, la lata la da mucho y bien, así que sardinas siempre habrá. (Además, como dice la Rata en El viento en los sauces: «[…] acabo de ver, con toda claridad, un abrelatas en el aparador de la cocina, y todo el mundo sabe que eso significa que hay sardinas cerca en alguna parte». De modo que puede que las sardinas también vengan del ingenio de una rata, que no por casualidad rima con conserva.) En la lata pone que su peso escurrido es uno y el neto es otro, pero, cuando se te escurre una lata, siempre pesa lo mismo –algo más si se te escurre desde muy alto. Y cuando dicen que en el metro vamos como sardinas, tampoco es del todo cierto. De serlo, iríamos unos boca arriba y otros boca abajo, y el billete no podría costar lo mismo si fueras boca abajo, porque se te caería al suelo como en esas atracciones de feria y lo perderías y habría que comprar otro, junto con todas las otras cosas que se caen de los bolsillos cuando estás al revés, y por lo tanto debería haber algún tipo de subvención para la gente que viaja boca abajo, porque se le escurriría todo y entonces sí que pesaría menos, y eso sería una lata. Con las sardinas se hacen buenos bocadillos –siempre que no estén durmiendo, como las de Silverstein–, pero no puedes comértelos en el metro porque podrías manchar de aceite a todo el mundo. Si te gustan más en tomate o en escabeche, entonces no mancharás de aceite a nadie.

 

04 Jul

Las avellanas

por Jean Murdock  @CgAjeanmurdock

Las avellanas, noisettes o hazelnuts vienen de Reus, de París o de Londres. Avellana es, como su nombre indica, un pájaro plano, y lo es, en gran medida, porque vuela a ras de suelo y suele acabar bajo las ruedas de los coches o en turrones –y todos sabemos dónde acaban los turrones. La avellana es, por tanto, un ave bidimensional compuesta por cáscara y fruto, este último seco, motivo adicional de su vuelo raso, pues anda besando el suelo en busca de agua, que es exactamente lo que hizo Reus cuando hace dos siglos quiso llegar a Salou para tener puerto. Cuando la avellana se emborracha se hace llamar Frangelico, y con leche, cacao y azúcar es Nocilla para los defensores del Cola Cao y Nutella para los amantes del Nesquik. Los expertos se debaten sobre si entre los aficionados a la Coca-Cola y la Pepsi también se da una correlación Nocilla/Nutella, pero es un cacao que no aclaran ni el Fairy ni el Mistol –productos incluidos a su vez en la ecuación. Volviendo a la avellana, en la literatura se ha reservado al tono de los ojos –rara vez del pelo–, al origen del segundo tomo del Quijote y al sueño de Raskólnikov, donde una yegua escuálida tira de una carreta cargada de estúpidos, entre ellos una campesina de cara rubicunda que no cesa de partir y comer avellanas entre risas burlonas. Al caballo lo matan a golpes y cansancio. Nuestro castigo es que nuestra cabeza no es mayor que una avellana; nuestro crimen, que no penetramos la cáscara. Ya lo dijo Brecht: El hombre vive por su cabeza. / Su cabeza no le basta. / Inténtalo, de tu cabeza / vive como mucho un piojo.[1]


[1] «Balada de la ineficacia de la planificación humana», en Más de cien poemas, Bertolt Brecht, traducción de Vicente Forés, Jesús Munárriz y Jenaro Talens, ed. Hiperión, Madrid, 1998.

 

27 Jun

Los cereales

por Jean Murdock  @CgAjeanmurdock

Un anuncio decía: «Pruébalos y sabrás dónde hay que ir». Y es cierto, de dónde vienen lo ignoro, pero adónde hay que ir cuando los comes, lo sé muy bien. De hecho, hay unos que te dan ganas de ir antes de comértelos. Los dejas en remojo un segundo en la leche y se convierten en una pasta que se parece más a algo que tenga que salir que a algo que deba entrar. Nada mejor para recordarte el camino del recto proceder. Es el momento all brown, con o de marrón[1], y no huele a ámbar, así que peor es meneallo, amigo Sancho. Ah, y quien dice en leche, dice en soja o avena. El resultado es el mismo: un asco. Por cierto que la avena es un cereal, como lo es el trigo, el centeno y la cebada. Aunque el centeno es difícil de obtener, porque lo custodia un guardián; el trigo al parecer no es limpio, y la cebada es una fiera que ha probado carne humana (en América) o una mujer que ha bebido mucha cerveza (en cualquier sitio; cerveza la hay en todas partes) –en ambos casos te entran ganas de irte de cañas, lo cual no es raro, ya que cereal viene de Ceres, la diosa romana, que no es otra que la griega Deméter, a quien se vincula con la elaboración y el consumo de cerveza. Por lo demás, añadir que Los chicos del maíz, de Stephen King, fueron de los primeros cereal killers de corta edad.

[1] Según la etimóloga Mordel Sachs, Agatha Christie se basó en hechos similares para escribir El misterioso señor Brown.

20 Jun

El azúcar

por Jean Murdock  @CgAjeanmurdock

descargaEl azúcar viene de Celia Cruz, aunque en Andorra es más barato; lo caro es esquiar todo lo que hay que esquiar para quemar el azúcar que has comprado, por no hablar de la gasolina. Por eso entiendo que la gente se venga también con tabaco; cuando te das cuenta de lo caro que te ha salido en realidad todo ese azúcar, te entran unas ganas muy locas de fumar. Pero bueno, qué sé yo, igual tengo una visión edulcorada. Azúcar lo hay moreno, blanco, refinado, sin refinar, de caña, glas, mascabado, candi y granulado. Probablemente hay más, pero no te conviene. Ahora lo que se toma es estevia, que endulza pero no engorda, aunque lo que no engorda, malo. Como el azúcar, que al parecer es malo para todo salvo para endulzar las cosas, que es para lo que sirve, lo cual es bastante raro. Si las prefieres saladas, sal. Si te quedas, un dato: son sinónimos de azúcar glucosa, sacarosa, sacarina y edulcorante. Pero nadie te hace un análisis de edulcorante ni sopla las velas de un pastel de glucosa candi, así que en realidad no son sinónimos. Algunos usos tradicionales del azúcar son: cazar moscas (Drácula), dar terrones a los caballos, envenenar a la familia con arsénico (Siempre hemos vivido en el castillo), empalagar al personal con frases hechas y quitarle acidez a la salsa de tomate, que es la salsita que le gustaba a Piñeiro para cantar.

13 Jun

La soja

por Jean Murdock  @CgAjeanmurdock

La soja es lo que bebe todo el mundo desde que dijeron que la leche es mala porque no hay ningún mamífero adulto que beba leche. Se sabe, sin embargo, porque todo esto se estudia, que muchos mamíferos, desde la musaraña a la ballena blanca, desde el ornitorrinco al ciervo, beben gintónic de aguacate con agua de rosas y comen ragú con agua tibia del Mar Muerto desalada, escarificada, decodificada y en brocheta caramelizada, o sorbete persa, con colmo espolvoreado de nieve de agua de rosa, como los días que se traga Ismael en el Pequod mientras se mece en la clara primavera de Quito. Y es que los mamíferos hacen muchas cosas, todas raras. Los koalas, por ejemplo, engullen las heces de sus madres para enriquecer su dieta, y ciertos osos que la lían muy parda matan a las crías ajenas de una osa para aparearse con ella y preñarla de lo suyo –todo lo cual, al parecer, nos da licencia para hacer lo mismo. Sin embargo, no hay constancia de que beban soja ya de adultos –ni, dicho sea de paso, de que usen papel higiénico (a este respecto cabe indicar que el «dueño»[1] del gato de Natsume sustituyó una vez el papel en el excusado por la tarjeta de visita de Tôjûro Suzuki). Lo más curioso es que la soja también viene del tetrabric. Eso tiene intrigados a muchos expertos, porque ¿cómo pueden dos cosas tan contrarias como la leche y la soja venir del mismo sitio? La vida está llena de preguntas sin respuesta, pero ni la del sentido de la vida, el universo y todo lo demás ni esta son una de ellas. (Por cierto, creo que es un dato por confirmar que la lectura cuaje entre los mamíferos adultos, quienes –algú ho havia de dir– somos por lo común como la leche en polvo: desleídos.)


[1] Dudo que un gato tenga dueño. Suele ser más bien al revés, en la línea de la célebre cita «un gato no te acaricia, se acaricia contigo», que olvidé dónde leí y de quién es.

 

06 Jun

La leche

por Jean Murdock  @CgAjeanmurdock

Esto no es una vacaSobre El color de la leche ha escrito mucho Nell Leyshon, pero pocos han ordeñado el asunto de su origen, que solo cabe tildar, literalmente, de salubre. La leche viene del tetrabrik, que es un bric cuatro veces bric, ya que tetra significa cuatro. Eso es porque antes la leche venía de la vaca, que tiene cuatro ubres, y la gente, por nostalgia –la gente hace muchas cosas por nostalgia–, le puso lo de tetra. Además, si a tetra le quitas la erre de cuatro, te queda teta, hecho que confirma la teoría por completo, ya que ubre, como sabrás, es teta –y ambas tienen cuatro letras. Si a lechero le quitas la erre, en cambio, solo queda lecheo, que es la acción de pegarse leches, lo cual está muy feo, así que no lo hagas. Los expertos aún discuten sobre el origen de bric, pero, como forma parte de la palabra bricolaje, tienen la esperanza de que cada cual le dé el sentido que quiera, a ver si la cosa cuaja. Esto se entiende mejor en inglés, donde el bricolaje se llama “DIY”, es decir, do it yourself, hazlo tú mismo. Pero es que el inglés es la leche.

(No es cierto, por otra parte, que los esquimales tengan cien palabras para decir leche en su traducción de la novela de Leyshon.)

 

30 May

Las nueces

por Jean Murdock  @CgAjeanmurdock

Las nueces

Por su vertiente legendaria, las nueces vienen de Borges, de ahí que su suministro sea infinito. Por la parte abrahámica, en cambio, vienen de Adán y, aunque también abundan, el ruido que hacen las supera en número. Muy distinto sería si, como dijo Quevedo, menos el ruido que las nueces fuera y el pino fruto del nogal llevara.[1] No obstante, ello no es impedimento para que reciban otros nombres, como «manzana» o «bocado», sin duda porque fue lo que Eva mordió primero. Naturalmente, lo único que tenía después para ocultar su desnuez[2] era la manzana; eso explica el solapamiento.

Las nueces se comen y la cáscara se tira. Sin embargo, los anglosajones, partidarios de la tradición que llama manzana a la nuez adánica, aprovechan la cáscara para resumirlo todo. El propio Hamlet, pese a ser danés, dijo que podría sentirse rey del espacio infinito aun cautivo en una cáscara del sustancioso fruto del nogal y, para gusto de Borges, que fue un gran anglosajón, Plinio aludió en su día a la existencia de una copia de la Ilíada tan pequeña que cabía en una de esas cáscaras. Esto último aclara qué hizo Hamlet tanto tiempo allí dentro y la hasta ahora enigmática expresión troyana «Aquiles recogido y en silencio».

Paralelamente se entiende que, siendo Bach alemán –y por tanto también de la estirpe que denomina manzana a la nuez primigenia–, compusiera Las variaciones Golden y no Las variaciones Borges.

(Advertencia: las nueces de Borges pueden contener trazas de laberinto, en especial cuando se bifurcan; las de Adán crecen en gargantas profundas entre gran diversidad de vegetaciones.)


[1] La horca se queja de que la dan los que ella merece y no los que la merecen a ella, Francisco de Quevedo y Villegas.

[2] Cabe aclarar que «nuez» viene, efectivamente, del francés nué, participio pasado de nuer, lo cual es lógico porque hablamos de tiempos pretéritos. Nuer significa assortir les couleurs, nuancer, es decir, «sacarte los colores, asomar la nuez». De la misma raíz procede «nueza», también llamada «nabo del diablo», una planta trepadora cucurbitácea cuya hoja ciertos eruditos identifican como el auténtico taparrabos edénico.