28 Feb

Cap. 15, Biblioteca Joan Miró; La hora del lector

Me acuerdo de aquella época en la que no dejaba de preguntarme por qué ocurrían las cosas. Incluso me sentía importante por ello. Me enorgullecía creer que, lejos de cualquier conformismo, mi intrépida mente estaba encarando sin subterfugios las hondas cuestiones de la existencia. Días de autocomplacencia, hasta que descubrí que plantearse por qué ocurren las cosas era el lugar común de quienes han sufrido una desgracia. Además, no tardé en comprender que, en el fondo, la pregunta era ingenua e intrascendente. Y también que, a través de ella, el miedo a asumir los hechos dibuja un falso conflicto medio místico medio cognitivo sobre el que proyectar una confusión de responsabilidades que acabe confortándonos por la vía del aturdimiento. Dios y tal, aunque con un verbalismo renovado. Leer más

14 Feb

Cap. 14. Biblioteca de la Zona Nord – Ciutat Meridiana

No hay nada más doloroso e irritante que escuchar a un artista o a un académico presentando sus “temas”, siempre con la apostilla: “me interesa…” “estoy interesado en…” los suburbios, por ejemplo. ¿Cómo le pueden interesar a uno los suburbios? O le conciernen o no le conciernen, o le afectan o no le afectan. Ser afectado es aprender a escuchar acogiendo y transformándose, rompiendo algo de uno mismo y recomponiéndose con alianzas nuevas.

Este fragmento de Marina Garcés (Un mundo común, edicions bellaterra) me sobrevuela amenazante a la hora de escribir este capítulo de Corrosión que transcurrirá por las calles verticales de Ciutat Meridiana, barrio urbanizado entre 1963 y 1967 en un valle de fuertes pendientes en el que estaba previsto construir un cementerio, idea que acabó desestimándose por la humedad del suelo.

Lástima que el promotor, un tal Juan Antonio Samaranch, levantara esos grandes bloques sin que estuvieran acompañados de los servicios y equipamientos básicos, carencias que condicionaron desde el inicio a un barrio que durante los 70 y los 80 fue muy castigado por la droga, el paro, el aislamiento y la conflictividad social. Y si bien la llegada del metro ligero y olas migratorias posteriores revitalizaron sus calles, la reciente crisis se ha vuelto a cebar severamente con la Ciudad Meridiana, que sufre una de las tasas de paro y desahucios más grandes de España, hasta el punto que ha recibido el sobrenombre de Villa Desahucios. Leer más

31 Ene

Cap. 13. Un borracho en la Biblioteca Can Rosés. Historia de una trama de hechos antinarrativos

 

Me acuerdo de aquel día en la Biblioteca Can Rosés en el que un borracho que ojeaba la prensa a mi lado empezó a mascullar una suerte de conferencia literaria, con afirmaciones como que solo sobre las cenizas del desprestigio absoluto de la narración, el estilo y la mismísima  palabra, podría resurgir la literatura.

Discurso que podría llegar a suscribir, y es que en las escasas ocasiones en las que he hablado de literatura con otras personas, siempre me ha gustado posicionarme más allá de una narratividad sobre la que es divertido echar pestes: que si la literatura es un asunto de geometría y formas, no tanto de historias, que si recurrir a los hechos es el recurso de quien no tiene nada que decir,  que si proclamar el fracaso de la narración, que si considerarla superada. Actitud, por cierto, que es formidable para tejer complicidades rápidas pero también una táctica infalible para despertar muy pocas ganas de ser leído.
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06 Dic

Cap. 11. Biblioteca Xavier Benguerel de Poblenou; Click olímpico

por Dioni Porta

poble-nouSoy hijo de Nou Barris, pero a los periféricos siempre nos ha gustado mucho trascender el barrio y ver mundo. Exagero, porque apenas he salido de Barcelona, pero conozco bien mi ciudad, y de ella, sus partes, entre las cuales el Poblenou, ese pedazo de mapa que sin llegar a pertenecerme, se me ha ido apareciendo recurrentemente. Leer más

22 Nov

Cap. 10. Biblioteca Josep Miracle Vallvidrera – Punk

park

Durante los próximos años, el punk va a seguir cobrando un protagonismo cultural extraordinario, prosiguiendo con un proceso de glorificación que ya se ha iniciado y que tiene por delante un recorrido impredecible. Y es que se dan las condiciones óptimas para que eso ocurra,  porque la época dorada del punk queda lejos, sin réplicas posteriores relevantes, así que la cultura puede acercarse a él sin riesgo a quemarse ni ensuciarse. Y, también, porque algunos de sus lemas, que en boca de jóvenes exaltados podían sonar como menudencias intelectuales aupadas por el resentimiento y la vagancia, se han ido cargando de significado con el paso de las décadas y el avanzar de los acontecimientos. Lo de que no hay futuro, por ejemplo, conecta mucho con esa clase media que coincide en el diagnóstico de que no hay futuro, pero que no se siente capacitada para convertirse en fuerza revolucionaria y encuentra un acomodo estableciendo una alianza técnica con el nihilismo punk que le permite redimir su conformismo. Una suerte de “yo también lo dije” sin necesidad de asumir ningún tipo de riesgo personal. Leer más

15 Nov

Cap. 9. Biblioteca Les Corts

por Dioni Porta

img_4245¿Os habéis fijado que últimamente abundan los escritores –ellas y ellos- que hacen de la maternidad/paternidad un valor añadido a su perfil de autor? Diría que no se trata de un retórica estrictamente conservadora –mi familia-, sino, más bien, de un elemento a partir del cual insinuar la existencia de un potencial impredecible para su literatura si no tuvieran tantas obligaciones, como, por ejemplo, la de criar unos hijos. Leer más

11 Oct

Corrosión. Capítulo 7. Vaenga

Voy a proceder a relatar –nunca antes lo había hecho- uno de los momentos centrales de mi vida: el día en el que descubrí que dentro mío habitaba una energía que yo desconocía poseer. Un estado interior tan singular y diferenciado del resto que incluso le encontré un nombre: Vaenga. Un identificador al que siempre regreso para evocar esa característica anímica en la que te sientes iluminado por una curiosidad ilimitada.
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27 Sep

Corrosión. Capítulo 6. Poble-sec-Francesc-Boix

Conocí a una persona que un buen día empezó a fotografiarse junto a sus lecturas para recordar dónde, cuándo y cómo había leído cada libro. Luego imprimía esas fotos y las guardaba dentro del ejemplar correspondiente, de modo que con el paso de los años y la típica disciplina obsesiva de artista, consiguió convertir su ocurrencia en algo más.

img_4736Decía mi amiga que además, esa foto entre las páginas del libro le servía para recuperar la mayoría de ejemplares que prestaba, lo cual a mí me maravillaba; clara muestra de que una simple fotografía despertaba mucho más la conciencia que el ideal romántico de reciprocidad hacia quien ha compartido con nosotros.

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